Está claro, si Alejandro Moreno pretende mantener secuestrado al PRI, desde Coahuila podrá surgir un nuevo partido político.
Y es que no se puede hablar de renovación si cambias el nombre o los colores y mantienes a los mismos dirigentes que han perdido 14 gubernaturas.
La renovación significa el surgimiento de nuevos líderes, con trayectoria política efectiva y eficiente, que sienta el pulso ciudadano y genere confianza.
En ese sentido, pareciera que Alito pretende manipular la asamblea del próximo domingo para quedarse, pese al desastroso saldo de sus números y de sus resultados.
Pasar hasta la cuarta posición a nivel nacional, demanda de una cirugía mayor al enfermo que se mantiene en terapia intensiva y solo respira por Coahuila y por Durango; más bien solo por Coahuila, porque Durango es proclive al morenismo.
Y el curso de la operación no es otra que cambiar de dirigente y no de siglas o de colores. Caso contrario, desde Coahuila podría surgir el nacimiento de un nuevo partido político que aglutine a la experiencia y a las nuevas generaciones de políticos que, con base en trabajo, saben que sí y que no quieren los ciudadanos.
Ahí está el modelo priista de Coahuila, que en la última elección local ganó 30 de los 38 municipios.
Con el liderazgo político de Manolo Jiménez y el Gobierno ciudadano, que se ha estructurado con políticas públicas emanadas de los habitantes de cada región del estado.
Un modelo político efectivo y eficiente que gana elecciones, porque mantiene un Coahuila seguro, con desarrollo social y económico.
Y lo más importante, con trabajo y más trabajo para mejorar la salud, la educación, la protección al medio ambiente, entre otros rubros, y siempre con oportunidades de crecimiento personal y colectivo.
Por eso gana el PRI Coahuila, fiel a sus principios de trabajo ciudadano. Y por eso los ciudadanos le responden con votos. En el deber ser, ese modelo debería adoptar la dirigencia nacional, con nuevos hombres y mujeres que se han ganado la oportunidad a pulso de trabajo.
De no hacerlo, aumentará la deserción hacia un nuevo partido político joven de ideas que surja de Coahuila, el único estado priista que queda en el país.






