Se tardó, pero por fin se acordó que hay que chambear, y me refiero al fiscal anticorrupción, Jesús Homero Flores Mier, que esta semana dio la noticia al declarar que, aunque el exalcalde de Monclova, Alfredo Paredes, fue electo como diputado local, no le impide ser llamado a cuentas para que aporte datos sobre la investigación de desvío de recursos públicos durante su gestión como alcalde de Monclova.

Y es que de todos es sabido que el pillo de Paredes no ganó porque sea apto para estar en la próxima legislatura, Paredes ganó por el efecto Manolo, como varios diputados más lo hicieron, pero ninguno con los antecedentes del de Monclova.

Por lo tanto creo que el polémico fiscal anticorrupción se está viendo lento en las investigaciones, sobre todo sabiendo que su periodo termina el próximo año; tan solo basta que se dé una vuelta a Monclova para darse cuenta de los bulevares que no tienen un final, del cerro de la Bartola que se cae a pedazos, del fraude con los postes de Telmex, del río que no lleva agua y un sin fin de irregularidades que todos sabemos, pero que algunos se hacen de oídos sordos.

Pero es bueno saber que, aún siendo diputado, el peso de la ley le puede caer a Alfredo Paredes y que la justicia a veces tarda, pero llega.

La Fiscalía Anticorrupción tiene que dar un golpe de autoridad que cumpla con el objetivo por el que fue creada, porque a seis años de su creación parece más un elefante blanco que cualquier otra cosa.