Cuando se habla de la Universidad Autónoma de Coahuila viene implícito el honor y prestigio que a lo largo de décadas se ha construido. En 1973 la máxima casa de estudios en el estado obtuvo su autonomía, con el fin de evitar que los vaivenes del poder político se traduzcan en cambios arbitrarios de la vida y las autoridades universitarias.
Sin embargo, en pleno 2022 hay quienes creen estar por encima de la prestigiosa institución y de sus estatutos, refiriéndome en esta ocasión al penoso caso de Javier Toledo Aguilar personaje por demás polémico dentro de la UAdeC, en donde ha tenido cargos como Coordinador de la Unidad Norte y director de la Facultad de Ciencias de la Administración en Monclova, Coahuila.
En la capital acerera tuvo múltiples denuncias de que el señor tenía trabajando a su familia en la institución, además que estudiantes en repetidas ocasiones se quejaron que fueron obligados a trabajar de manera gratuita en el despacho contable que Toledo Aguilar tiene. La cosa no termina ahí y es que pasándose por el arco del triunfo los estatutos y códigos de ética, el señor le organizó un evento político nada más y nada menos que al subsecretario de Seguridad Pública, Ricardo Mejía Berdeja.
En la reunión involucró a estudiantes y maestros, utilizando de manera descarada la imagen de la universidad para hacer proselitismo que evidentemente también pudiera ser sancionado como acto anticipado de campaña. Estudiantes informaron a El Mirón que presentarán una denuncia formal ante el Consejo Universitario para que se tomen cartas en asunto y sancionen de manera enérgica al responsable. Acciones como estas no pueden ser toleradas, nadie puede estar por encima de la UAdeC y con un castigo ejemplar se marcará la pauta para que esto no se vuelva a repetir.






