En pleno show, la actriz y cantante Susana Zavaleta le mentó la madre al «quiebraempresas» Alonso Ancira. Mucho le sabe la oriunda de Monclova, cuya familia pertenece al sector empresarial.

La respuesta llegó pronto. Financiados por AHMSA un grupo de trabajadores salieron en defensa de Alonso Ancira con carteles donde le mentaban la madre a Susana Zavaleta, quien, dicho sea de paso, canta y actúa fenomenal.

Pasado el tiempo y llevada a la quiebra por la corrupción de Ancira y sus secuaces, son ahora esos mismos trabajadores los que ya bloquearon la carretera 57 y quemaron llantas para exigir el pago de sus salarios a quien antes defendieron y ahora es su verdugo.

Sí, los cerca de cinco mil trabajadores de las secciones 147 y 288 no tienen dinero para darle el sustento a sus familias, mientras el «quiebraempresas» Ancira vive a todo lujo en su residencia de San Antonio, Texas.

A Altos Hornos le cortaron el agua, la luz, debe las cuotas al Seguro Social, no les paga a sus proveedores, ni a sus trabajadores, pero Ancira sigue instalado en la riqueza y goza de cabal libertad, después de haber sido encarcelado en España.

Logró el arreglo de pagarle a Pemex por el fraude de Agronitrogenados -fierros viejos que vendió como oro a Pemex en tiempos de Peña Nieto- y ahora prepara su jugada. Para eso tiene que pagarle a Pemex 200 millones de dólares; aún debe 52 millones de dólares.

Públicamente quedó fuera de la presidencia del Consejo de Administración. A la vez, logró un acuerdo, inyectando de inicio 50 millones de dólares del fondo de inversión Argentem Creek Partners de su amigo y socio Daniel Chapman.

El Mirón se enteró que hay la versión de que esa empresa de Chapman maneja dinero de la familia Ancira y ahí está la jugada.

Por debajo de la mesa, Ancira seguiría moviendo los hilos de AHMSA y no habría cambios en las direcciones de la empresa quebrada y ahora aliviada con el dinero de quien la llevó a la quiebra.

Habremos de ver la respuesta del presidente López Obrador, porque ya olió la jugada de Ancira, quien ha demostrado que lo último que le interesa es tener a una empresa productiva, el bienestar de sus trabajadores y la justicia a sus proveedores.