Qué peligroso para la democracia que haya perfiles que buscan ser consejeros del Instituto Nacional Electoral.

Peligroso en términos generales, porque no se puede tener en una contienda electoral a gente con intereses partidistas, en este caso de Morena, de la llamada cuarta transformación.

La elección del 27 es muy importante, porque se eligen 17 gubernaturas, alcaldías y se renueva la Cámara de Diputados.

Frente a ese escenario, se necesita que el árbitro electoral, que es el INE, no esté contaminado por afanes partidistas.

De los 395 aspirantes a consejeros, unos 70 tienen antecedentes partidistas con Morena y encienden las alarmas.

Y si no, vea lo que ocurrió en nuestro estado.

El PAN denunció a Morena por actos anticipados de campaña al promoverse, incluso, con la silueta de la presidenta Claudia Sheinbaum en espectaculares y en calcomanías.

El titular del Instituto Electoral de Coahuila, Óscar Rodríguez, determinó válida la denuncia, pero, con pasos de tortuga, no logró que Morena respondiera a la queja y terminó el proceso interno de ese partido político y la sanción nunca se hizo efectiva.

El INE anunció que habrá nuevo titular del IEC, pero hasta diciembre y rumbo a la elección del 27.

Óscar Rodríguez no garantiza imparcialidad en la elección de diputados locales del próximo 7 de junio.

Caso similar a nivel nacional, desde el momento en que un buen número de aspirantes a consejeros tiene intereses en favor de Morena.

Ya desde ahora están bien encendidas las alertas, en razón de la posible manipulación antes, durante y después de las mencionadas elecciones.