El dato es escalofriante, porque eso nos podría suceder. Según Amnistía Internacional, del 2014 a la fecha, siete millones 768 mil personas han huido de Venezuela, ante la pobreza que provoca el comunismo que heredó Hugo Chávez al presidente Nicolás Maduro.

Y pudiéramos ver el dato alejado de nuestra realidad, pero no. Ya lo tenemos aquí en uno de sus efectos: la crisis migratoria.

Ahorita, miles de esos venezolanos pasan por Coahuila y están hacinados en la frontera entre Piedras Negras y Eagle Pass, Texas.

En busca del sueño americano, arriesgan sus vidas, hombres, mujeres y niños, hartos de la pobreza agobiante del comunismo populista de su país; sin empleos, sin dinero para sobrevivir y lo peor, sin oportunidades de mejorar sus vidas.

Ya ese efecto migratorio afecta a la frontera de Coahuila y la respuesta del Gobierno federal es ignorarlo, como ignora otra realidad: las mafias dedicadas al tráfico humano bajo la complacencia de agentes y funcionarios del Instituto Nacional de Migración.

Pero hay otra lectura al grave problema migratorio venezolano, y es la similitud del Gobierno de ese país y el nuestro.

Y tan es así, que, con bombo y platillo, el Gobierno morenista se ufana en destacar los miles de millones de pesos que ingresan, producto de nuestra cada vez mayor comunidad de mexicanos que también huyeron a Estados Unidos en busca de mejores condiciones de vida, igual que los venezolanos.

Populismo al fin, en un país devastado por su Gobierno.

En el Ojo del Huracán

Reyes Hurtado y José Ángel Pérez se estacionaron en un área del Tec Saltillo para transmitir su programa por redes sociales.

Esto, a pesar de que los estudiantes han expulsado, y con toda la razón, a los enviados de partidos políticos como Morena y el PT que pretendieron aprovecharse del legítimo movimiento.

Lo bueno, dentro de lo malo, es que esa transmisión solo tiene dos visitas. La de Reyes y la de Pérez.