El tal Rocha está igual que el tal Andy; ambos representan al clan de los narcos políticos que les tiene echado el guante Estados Unidos.
El titular de la DEA fue muy claro al acusar que: “Hay funcionarios de alto nivel en México que trabajan con carteles”, afirmó Terry Cole.
La acusación refleja que los funcionarios morenistas están aterrados, como lo consideró el dirigente nacional del PRI, Alejandro Alito Moreno.
Y fue más allá: “Si gente como Rocha o Andy no son juzgados en México, que sean entregados a los Estados Unidos para que allá sí se les aplique la ley por estar ligados a la delincuencia organizada”.
Y mientras en Sinaloa no hay acuerdo para elegir allá sucesor definitivo de Rubén Rocha, porque pidió licencia indefinida, en Morena no saben cómo reducir los daños.
El descrédito del partido de AMLO es cada vez mayor, sobre todo en los estados que gobierna y que están invadidos por la inseguridad y donde los ciudadanos claman por la paz y por la aplicación de la ley contra sus autoridades.
Igual que en Sinaloa se encuentran Tamaulipas, Zacatecas, Veracruz, Michoacán o Guerrero.
En esas entidades, Morena no solo afronta el descrédito ciudadano, sino las revueltas al interior por las candidaturas.
Total, que escándalo tras escándalo, el morenismo va enfilado a las derrotas electorales.
Y, al mismo tiempo, en espera de que se agrave su difícil situación, porque, de seguro, antes del domingo 6 de junio del año próximo, día de la elección, habrá más escándalos que le afectarán aún más en los resultados electorales y en la pérdida de poder político, cada vez más decadente






