Andrés Manuel López Obrador es sinónimo de hipocresía, corrupción e impunidad del mal Gobierno morenista.

México es un país solidario y lo ha demostrado siempre, al interior y al exterior.

Pero ahora resulta que AMLO se quiere apropiar de esa actitud solidaria e histórica y regresa para debilitar la imagen de la presidenta Sheinbaum.

Antes de que reapareciera, la presidenta Sheinbaum había enviado alimentos y medicinas a los cubanos, faltos de libertades, por el gobierno corrupto y comunista de Díaz Canel.

Eso no le importó a López Obrador y menos quitarle imagen a la presidenta Sheinbaum, que enfrenta la peor de las herencias de AMLO y sus morenistas, que no la dejan en paz y que la presionan todo el tiempo.

Ahora dice solidarizarse con los cubanos, mediante una colecta nacional.

Aquí, durante su sexenio, mandó al diablo a las madres buscadoras y a las que tenían hijas e hijos con cáncer.

Su espíritu de solidaridad nunca apareció.

Tampoco le importó que murieran miles de ciudadanos por Covid, luego de su estrategia barata y falta de sentido humano.

Y mientras asume sus tradicionales posturas de egoísmo y vanidad, el país sigue inmerso en la inseguridad, por más que trate de desviar la atención hacia el tema de Estados Unidos y Cuba.

Su herencia y su actitud absolutista no dejan que la presidenta Sheinbaum consolide sus propias políticas públicas y el escenario cada vez se le complica más.

En este sentido, al abonar con su reaparición en el caso cubano, al ambiente tenso, frente al inicio de las negociaciones del tratado comercial.

AMLO solo sale para meter en más problemas a la presidenta Sheinbaum.