Vaya que Monclova es una ciudad sufrida. Sus habitantes han tenido que soportar la corrupción de Alonso Ancira y del exalcalde Alfredo Paredes.
Ancira llevó a la quiebra a Altos Hornos de México y con ello ha ocasionado una grave crisis económica por adeudos a trabajadores, proveedores, pago de impuestos, a la Comisión Federal de Electricidad, al Seguro Social, entre otros damnificados.
La quiebra de AHMSA no se resuelve y menos se resolverá por el pleito Ancira-López Obrador, una guerra donde el Gobierno federal tiene la sartén por el mango y donde la única solución es que Ancira realmente se vaya.
Aunado a esa crisis, los monclovenses han sido saqueados por Alfredo Paredes, el peor alcalde de su historia, con cálculos de desvío de dinero público que llega a dos mil millones de pesos, entre obras con sobreprecio, otras sin licitación, empresas fantasmas, concesiones de taxis piratas, entre otros ilícitos.
Otra prueba de la impunidad que aún tiene Paredes, es el acuerdo del Cabildo de pagar dos millones y medio al doctor Aldo Parodi, porque a Paredes se le ocurrió construir el bulevar Lázaro Cárdenas en un terreno que tenía dueño.
El doctor Parodi denunció el robo de Paredes mediante la construcción del bulevar a sobre precio y bloqueo de la circulación.
Finalmente, el dinero de los monclovenses que se debió usar para obras necesarias, fue a parar con el doctor Parodi y se acabó.
Paredes sigue libre gracias a la impunidad y tomará protesta como diputado local en la próxima legislatura.
En lugar de que se le audite y vaya a la cárcel por corrupto, Paredes sigue libre y hasta tendrá fuero.
Mario Dávila, actual alcalde, le ha tocado pagar los platos rotos por Paredes, pero eso, en términos legales, es complicidad.






