Ya le salieron voces contrarias al dirigente nacional del PAN, Jorge Romero.
En Nuevo León, Adrián de la Garza se decantó por el PRI al anunciar que, después de la alcaldía de Monterrey, buscará la gubernatura.
Sobre el PAN, de la Gaza apuntó que: “sí le interesa, pero en coalición con el PRI”
Ricardo Anaya sostuvo que el PAN no debe ser centralista, porque en cada estado hay realidades distintas.
Y ahí encaja Coahuila.
Sin la alianza con el PRI, el PAN podría hasta perder su registro, porque no tiene seguidores, resultado de la falta de trabajo político.
Aún más, la mayoría de los panistas que quedan votarán por las y los candidatos del PRI para diputados locales como estrategia de voto útil y vencer a Morena.
Es decir, votar por el PAN es desperdiciar el sufragio.
Pero Jorge Romero tiene otra ruta de centralismo que cancela las coaliciones como forma de frenar al régimen morenista.
Sostiene que mejor solos que junto al PRI, razonamiento que puede ser válido, pero no en Coahuila.
Tampoco en Nuevo León, donde todo apunta a que el PRI ganará la gubernatura por el rechazo permanente a Morena, aunque la candidata sea Tatiana Clouthier.
Por su parte, y después de la derrota con Adrián de la Garza, Mariana reduce sus posibilidades de ganar como candidata de Movimiento Ciudadano.
La razón es cada vez más clara: las redes sociales sin soporte se quedan en el morbo de lo mediático.
Y Mariana tiene en su esposo, el gobernador Samuel García, su peor pasivo, por falta de resultados en su gris Administración.






