Morena sacó la escoba para sacudirse de por lo menos 20 traidoras y traidores que apoyan al candidato del Partido del Trabajo al gobierno estatal, Ricardo Mejía.

Finalmente, el llamado a la reflexión que les hizo Armando Guadiana no provocó que reconsideraran su postura y los dieron de baja del partido del presidente López Obrador.

Y es que cada uno de los expulsados no tuvieron dignidad, porque ellos debieron haber salido antes de que los expulsaran.

No se puede andar con dos banderas a la vez, la de Morena y al mismo tiempo apoyar al PT y, además, cuestionar al candidato a gobernador, Armando Guadiana, que se pasó de buena gente.

La instrucción de expulsarlos no llegó de Mario Delgado, presidente del Comité Nacional de Morena, sino que desde el despacho del presidente López Obrador, de ahí al secretario de gobernación, Adán Augusto López y luego ¡Zaz!

Otro duro golpe para Mejía, porque cada uno de ellos, los que se fueron a la fuerza, ya no se podrán colgar de la figura de AMLO.

Peor aún, ya se dieron cuenta de que no es lo mismo estar dentro del partido presidencial que en la soledad de estar afuera.

No tomaron en cuenta sus argumentos, la línea fue directa y fueron expulsados.

 

Ahora Guadiana podrá transcurrir con más orden y lealtad entre las filas de Morena, sin los sobresaltos de andar pidiendo favores a los desleales que ya están fuera.