Ya se van a cumplir 19 años de la tragedia de Pasta de Conchos y todo sigue igual.
La muerte de 65 mineros el 19 de febrero de 2006 no sirvió de nada.
Ni los gobiernos federales del PAN, del PRI y hoy de Morena han llevado justicia a los mineros.
Persisten los riesgos de accidentes trágicos, los bajos salarios y de prestaciones y la protección a los poderosos grupos.
Uno de ellos, el Grupo México, cuyos intereses económicos están por encima de llevar justicia laboral, social y económica a las familias mineras.
La Secretaría del Trabajo, como siempre, hace oídos sordos a las exigencias de seguridad para quienes se juegan la vida a enormes profundidades en la búsqueda del carbón.
Su oficio no es valorado y menos sus vidas por los empresarios y los «coyotes» que se quedan con el dinero en los jugosos negocios con la Comisión Federal de Electricidad.
Hoy domingo podría registrarse otra tragedia y todo seguiría igual.
Promesas y discursos como aquellos de Andrés Manuel López Obrador, el morenista mentiroso, cuya justicia a los mineros quedó en otra promesa más incumplida.
En nuestra región Carbonífera y en todo el país la vida de los mineros, como decía el compositor José Alfredo Jiménez, no vale nada.






