Se fue el 2023 e iniciamos el nuevo año con expectativas económicas, políticas y sociales de gran relevancia.
Coahuila vivió su elección de gobernador que no trastocó su tranquilidad, desarrollo social y economía.
La ventaja fue tanta del hoy gobernador Manolo Jiménez que el resultado electoral paralizó los intentos de judicializarla y mucho menos de hacer protestas públicas. 765 mil 972 votos fueron suficientes para acallar voces, frente a 275 mil del más cercano competidor, don Armando Guadiana, quien hace unos días lamentablemente perdió la vida.
En Coahuila la alianza PRI- PAN y PRD arrasó con Morena y con el PT de un Ricardo Mejía desdibujado.
Finalmente, el resultado trajo lo que hoy vivimos: un estado que lo distingue el trabajo de sus ciudadanos y de un Gobierno estatal ciudadano, donde Manolo Jiménez privilegia prioridades como la seguridad pública, los servicios de salud y de educación, la promoción de empleos mejor pagados, el apoyo hacia el campo y a sus habitantes, el cuidado al medio ambiente y la mejora continua en los servicios básicos. En términos generales: mejorar la calidad de vida de sus habitantes.
Hay rumbo en Coahuila, mientras otros estados no lo tienen. Ahí están Nuevo León, Tamaulipas y Zacatecas, inmersos en la inseguridad.
Coahuila no se detiene en el trabajo y en el esfuerzo ciudadano y eso es la garantía de que los procesos electorales no lo distraen.
Este 2024 tendremos elección presidencial de 38 alcaldes, ocho diputados federales y dos senadores. La civilidad política estará por encima de los resultados, porque Coahuila es prioridad y eso ha quedado demostrado siempre.






