Este miércoles Luis Horacio N fue sentenciado a 45 años de prisión por el feminicidio de Karla Patricia N, quien era su esposa y con la que había formado una hermosa familia, además tendrá que pagar 5 millones 305 mil 638 pesos por conceptos como multa, reparación del daño, reparación del daño materia, daño moral y gastos moratorios.

Además, ofrecerá una disculpa publica y se someterá a capacitaciones en materia de género, violencia de género y derechos humanos.

Pero más allá del hecho de que en Coahuila el feminicidio sea perseguido y castigado, y que la justicia llega tarde o temprano, la muerte de Karla debe significar más para las mujeres, principalmente aquellas que están inmersas en una relación en la que son violentadas.

La frase “Amiga date cuenta” es inevitable cuando empezamos a comparar patrones de conducta, un hombre que dice que te ama, pero te grita, te juzga, te minimiza, te hace sentir que no vales nada, que sin él no podrás llevar una vida feliz y plena, te controla cada peso que gastas, se enoja y te deja de hablar, y muchas tantas más que te hacen sentir peor que nada, entonces, en realidad no te ama.


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Y si estás en una situación así y no te atreves a dejarlo, porque te tiene amenazada que va a “molestar” a tus papás, tus amigos, toda tu familia, y todo mundo se va a enterar que eres una “tal por cual”, déjame decirte que esa es precisamente la señal que necesitas para ponerte a salvo lo más pronto que puedas.

El miedo no se irá, pero si te quedas ahí, tal vez tus hijos queden en la orfandad, tus padres perderán lo que más aman, tus amigos y familia perderán a una valiosa mujer.

Karla no se imaginó que el hombre con el que hacía apenas unos momentos reía y disfrutaba de una velada con amigos, la violentaría al grado de quitarle la vida, incluso el propio Luis Horacio no se imaginó que enfurecerse por una “lámpara rota” terminaría en la desgracia que ya conocemos. Sin embargo, lo que lo hace culpable es el intentar ocultar su crimen y hacer parecer como si se tratara de un “accidente”.

Karla intentó escapar, pero no lo logró, ya se había dado cuenta del riesgo que corría, pero fue muy tarde, ahora debemos aprender que para seguir vivas no hay que esperar a ver si él cambia, no hay que esperar a que la violencia se incremente más, simplemente ¡NO HAY QUE ESPERAR!