C omenzaré por decirles que le han hecho un gran elogio -compararlo con Cantinflas, es ponerlo muy encima-; No lo vayan a hacer sentir un Luis Donaldo Colosio, mientras yo busco la rima.
A la revista británica, le ha parecido jocoso, el hecho ya por sí mismo, que conlleva un gasto monstruoso; además de la redacción, que ha sido un regalo de la Suprema Corte de mi Nación.
R ecabar una opinión para aplicarles la ley, es interpretado por londinenses como estarle haciendo “al Mi Rey”… pues no hay nada que consultar -lo que hace falta es “voluntad”-.
P olitizada está la ley, y la política judicializada; y pensábamos que en este país, después de Peña, peor no habría nada… No faltan leyes, tampoco opiniones -lo que no vemos “son pantalones”.
A sí las cosas por Gran Bretaña; que no ceja en su interés, de mantener informado, al mundo de nuestro Andrés… Recuerden que la intención, que tiene tanto alegato, es proveerle al Señor, continuación del mandato.






