Allá viaja en su bicicleta, la que escogió, de entre muchas, tranquilo y sereno, con la vida atrás, con el sentimiento arropado por su familia y sus amigos.
Porque, aunque duro de carácter, don Delfino, el señor de las bicicletas, esparció cariño y se convirtió en un personaje símbolo del pueblo de Parras .
Sentado en su blanquito, reparo, quien sabe cuántas bicicletas, y se daba el gusto de saludar a sus amistades y, a los no, voltearles la cara en señal de enfado histórico.
Con la señora luz hizo su familia, cuatro hombres Tv tres mujeres. Ser incansable en su trabajo, así era don Delfino, muy pocos lo conocían por su nombre, los más, el señor de las bicicletas de la calle céntrica de allende.
Buen hombre de bien platicar con quien se le pegaba la gana, creo nunca supimos que se iría tan pronto.
Se nos fue tan pronto, decía en sollozos su hijo Fer, con su partida, el negro, el perro que adoptó de la calle, se siente sin rumbo, jadea de calor y llora por dentro, como todos adentro.
El señor de las bicicletas se fue pronto y le salieron sus hijos, familiares para despedirlo. En su viaje hacia Dios, no se cansará, porque nunca se cansaba de andar y andar.
En el féretro, su cara limpia y de entre sus manos una bicicleta de carreras, símbolo de su amor en cada pedaleada. Descanse en paz el señor Delfino, el de las bicicletas.






