El desafío del país en materia eléctrica debería de ser disminuir los costos del servicio de energía, mejorar la calidad y generar energía eléctrica con procesos más amigables con el medio ambiente, aunque éste último no se cumpliría con esta contra-reforma al sistema eléctrico y me refiero a ella así, porque apenas en 2021 se hicieron reformas al sistema eléctrico para facilitar más la inversión privada y que así le permitiera la entrada a energías renovables al país para satisfacer la necesidad de electricidad.
Esta reforma propone modificar los artículos 25, 27 y 28 de la constitución. Y busca que la CFE tenga control absoluto de la industria eléctrica nacional, para ello se cancelarán los permisos de generación eléctrica que han sido otorgados en el pasado, así como los contratos de compra venta de electricidad, y las diversas figuras de generación privada.
Tener el control absoluto no significa que podamos producir toda la luz necesaria para nuestro país, por eso la CFE generará por lo menos 54% de la energía eléctrica, mientras que la iniciativa privada podrá generar 46% de la energía para después venderla a CFE y que ésta la distribuya, todo esto sucederá con discreción en términos y condiciones de la comisión, ya que ésta decidirá a qué empresas sí y a cuáles no, compra la energía.
Creo que nos estamos yendo del otro lado del camino, deberíamos estar pensando en apostarle a energías limpias, ya que esta reforma no abona a un país desarrollado, no abona a un país que respeta el cambio climático, y además incumpliríamos acuerdos de carácter internacional, con la cancelación de los Certificados de Energías Limpias (CEL), lo cual se contrapone a compromisos adquiridos por México a través del Acuerdo de París para no poner en riesgo el medio ambiente al que tenemos derechos las generaciones presentes y futuras de mexicanos. Cancelar estos instrumentos podrá modificar los retornos de las inversiones realizadas por el sector privado, tanto las empresas ya instaladas, como las que se encuentran en desarrollo.
La pregunta más importante para entender si esta reforma nos conviene, sería la siguiente:
¿El Estado es mucho mejor que muchas empresas privadas para generar energía eléctrica?
La energía que tenemos es buena y llega al 98% de la población, pero actualmente es la iniciativa privada la que genera el 68% de la energía en el país, entonces ¿Va a poder una empresa que ya no compra en la iniciativa privada, garantizar el suministro de electricidad para todo un país?
¿Quién es más eficiente, muchos participantes en la iniciativa privada o uno solo del Estado? al usuario no le importa quién se la dará, sino quien te garantiza que no se le vaya la luz y que sea lo más barata posible. Dentro de esta reforma se especifica que la CFE determinará cuales serán las tarifas de las redes de transmisión y distribución, así como las tarifas para usuarios finales. Si bien los intereses privados fijaban precios y utilizaban sin costo la red que debería ser administrada por la CFE, ahora se recupera esa función y la comisión sería un organismo autónomo en funciones y administración.
El fortalecimiento de la CFE requiere del esfuerzo y compromiso del sector privado y público, con propuestas innovadoras que respondan ante las actuales áreas de mejora del Mercado Eléctrico, en beneficio de la libre competencia que es el camino donde la Comisión y los participantes del mercado eléctrico podrán crear desarrollo económico que generen oportunidades de empleos para México, sin embargo, esta propuesta de reforma atenta contra la generación de empleos y congela las inversiones privadas en la energía.
El presidente Andrés Manuel López Obrador dijo que con la iniciativa de fortalecer a la Comisión Federal de Electricidad con la reforma eléctrica, el PRI tiene «oportunidad histórica» para definirse si sigue con el camino del «salinismo» o retoma el camino del expresidente Lázaro Cárdenas. Aunque se le olvida que al “salinismo” lo tiene sentado como director general de la comisión federal de electricidad. Y así ¿De qué servirá la reforma de AMLO si Manuel Bartlett seguirá de director de CFE?






