El Mirón lo adelantó. Marko “Quico” Cortés no tiene vergüenza y fueron los propios panistas quienes le exigieron que renuncie y lo tacharon de corrupto y de traidor.

Sucedió en Torreón. Al llegar al Comité Municipal ya había muchos panistas con pancartas de protesta, porque ha sido el peor dirigente nacional y lleva al Partido Acción Nacional a la peor derrota electoral en la historia de Coahuila, decían las consignas.

Es un traidor, porque por intereses personales rompió la alianza con el PRI en la elección de las 38 alcaldías y ahora el panismo va directo a perder Monclova y General Cepeda, únicos municipios que tiene.

Marko “Quico” Cortés evadió las preguntas de los reporteros y, al ver las pancartas y a los manifestantes que afuera exigían su renuncia, se subió a la camioneta y a gran velocidad salió del Comité Municipal.

Prácticamente dejó a la deriva al panismo y él, muy feliz, se colocó en el primer lugar de la lista plurinominal al Senado.

Prácticamente ya es senador por hacerle el trabajo a Morena y dejar al partido político que dirige en el mero fondo.

Ahora los panistas todavía buscan candidatas o candidatos a alcaldes y su dirigente, Elisa Maldonado, vive momentos de angustia entre su ineficiencia y la nula posibilidad de tener candidatos de peso.

Marko “Quico” Cortés sabe que el voto útil contra Morena será el del PRI y que la gran mayoría de los panistas votaran en favor de candidatos priistas, como Javier Díaz en Saltillo, Román Alberto Cepeda en Torreón y Carlos Villarreal en Monclova, donde está en el fondo Mario Dávila, quien todavía no decide si va o no. Los registros son del 21 al 25 de marzo.

El dirigente nacional panista se fue de Coahuila huyendo y sabe que su traición tiene el objetivo de ayudarle a Morena.