Teherán.-  La República Islámica de Irán registró su segunda noche consecutiva sin ser objeto de bombardeos por parte de las fuerzas militares de los Estados Unidos, marcando una tregua táctica en el marco de un conflicto bélico que se extiende ya por casi cinco meses. De acuerdo con reportes de la prensa norteamericana, el cese momentáneo de las incursiones aéreas responde en parte a una disminución crítica en las reservas de municiones y de misiles interceptores del sistema Patriot del Pentágono.

A pesar de la existencia de un alto el fuego firmado formalmente en el mes de abril y de un protocolo de acuerdo pactado en junio para avanzar hacia una paz duradera, ambas naciones reanudaron las hostilidades abiertas durante las últimas dos semanas. El detonante de esta nueva escalada fue el repunte de las tensiones geopolíticas y militares en torno al estratégico Estrecho de Ormuz. Sin embargo, una relativa calma se ha instalado en la región, aun cuando el presidente estadounidense, Donald Trump, advirtió el pasado viernes que no descarta ofensivas de mayor envergadura en el corto plazo.

La suspensión temporal de los bombardeos estadounidenses propició, de igual forma, una pausa en las operaciones de represalia que el ejército iraní había ejecutado en días previos contra diversos países de la periferia del Golfo Pérsico que operan como aliados estratégicos de Washington.

“Las dos últimas noches, los estadounidenses detuvieron sus ataques. Como nuestra estrategia está esencialmente basada en la respuesta, también hemos interrumpido nuestras operaciones”, declaró de manera oficial el portavoz militar iraní, Mohamad Akraminia, quien advirtió que si la contraparte insiste en continuar la guerra por la vía aérea, el conflicto se extenderá de forma inevitable.

Desabasto logístico en el Pentágono frena la ofensiva de Donald Trump
La cadena de noticias estadounidense CNN, citando a fuentes de alto nivel no identificadas al interior del Pentágono, confirmó que las operaciones conjuntas contra territorio iraní se encuentran formalmente «en pausa». Por su parte, el diario The New York Times detalló que los planes de la Casa Blanca para escalar la campaña militar quedaron congelados debido a la baja disponibilidad de pertrechos de guerra e interceptores antiaéreos en los inventarios del comando central.

Reportes de inteligencia militar señalan que el Departamento de Defensa presentó al presidente Trump una orden detallada para ejecutar la decimocuarta noche consecutiva de bombardeos; no obstante, el mandatario declinó firmar la autorización con el objetivo de priorizar los canales de diálogo diplomático.

Durante una reunión de seguridad de alta prioridad en la Casa Blanca, el vicepresidente JD Vance y el general Dan Caine manifestaron serios temores ante los riesgos de una escalada regional incontrolable. Caine advirtió al Ejecutivo que, si bien las fuerzas armadas tienen la capacidad operativa para cumplir con las opciones militares disponibles, las consecuencias colaterales implicarían la fractura de alianzas estratégicas en el Golfo, un impacto severo a la economía mundial y la inminente expansión geográfica de la guerra.

El factor del Estrecho de Ormuz y la apertura de nuevos frentes
Esta tregua operativa ha reavivado las expectativas internacionales para retomar el ciclo de negociaciones de paz de 60 días contemplado en el protocolo de junio, el cual se había visto truncado por los combates en el Estrecho de Ormuz, vía de tránsito fluvial indispensable para el comercio global de hidrocarburos. Irán mantiene cerrado este paso marítimo desde el reinicio de las hostilidades; la televisión estatal iraní informó que en las últimas 24 horas fueron detenidos seis buques mercantes que intentaron cruzar el paso sin autorización.

El conflicto, que de acuerdo con las estimaciones iniciales de la Administración Trump se resolvería en un periodo de cuatro a cinco semanas, se aproxima a cumplir su quinto mes de duración y continúa expandiéndose a nuevos teatros de operaciones.

La situación fronteriza se tornó aún más compleja tras el anuncio de los rebeldes hutíes de Yemen, quienes confirmaron el lanzamiento de ataques con drones y misiles contra las instalaciones logísticas de la empresa petrolera estatal saudí Aramco en las localidades de Jizán y Yanbu, argumentando una respuesta directa a las incursiones previas de la coalición liderada por Arabia Saudita. Ante este panorama, Donald Trump reiteró que Teherán mantiene abierta la opción de concretar un acuerdo vinculante o enfrentar bombardeos a un nivel sustancialmente más alto una vez que se reabastezcan las líneas de suministro norteamericanas.