Son diez mil millones de pesos que destinó el gobierno federal, para la primera parte del programa Agua Saludable para la Laguna.

Grupos ambientalistas y grupos agrícolas le han puesto trabas a la consolidación de ese programa que apoyan los gobernadores de Coahuila y de Durango, Miguel Ángel Riquelme y José Rosas Aispuru, respectivamente.

Y es que los intereses particulares, detrás de algunos grupos ambientalistas, han estado por encima del interés ciudadano en un programa que es prioritario.

El consumo de agua con arsénico, es una de las principales causas de muertes en la Laguna, debido a diversos tipos de cáncer. La perforación a mayor profundidad para extraer el agua para consumo humano, significa arsénico y muerte. De ahí que es necesario el diálogo entre autoridades del gobierno federal, estatal, municipal y grupos privados que se han amparado, para frenar Agua Saludable.

Aplicar la ley en el tráfico de influencias, para que la comisión nacional del agua beneficie a particulares en la dotación de grandes volúmenes de agua que agravan la falta del vital líquido entre los laguneros.

Riquelme, ya desde alcalde de Torreón y ahora como gobernador de Coahuila, ha expresado su voluntad política y de acción, para resolver este grave problema de salud que significa el consumo de agua con arsénico.

No son momentos de consultas públicas que de nada sirven, en una acción que, ya de por si, cuenta con el respaldo de las mayorías.

El Gobierno Federal no debe perder el tiempo en populismo y en echar culpas al pasado, más bien debe pasar a las realidades. No hay pretexto.