Los fines de semana podemos hacer miles de actividades; algunas muy cotidianas y otras poco comunes como la que realizó la primera dama del estado de Nuevo León, Mariana Rodríguez.
¿Qué hizo? Le pareció una noble acción, sacar por un fin de semana a uno de los menores que alberga Capullos, del DIF estatal. El menor permaneció durante tres días en el hogar del gobernador y su esposa, con las atenciones y el cariño que debería tener el resto de su vida.
Las opiniones se dividieron entre los que aplaudieron esa acción, haciendo énfasis en que ningún funcionario, ni ciudadano común, se detiene a querer darle tres días de amor y atención a un menor que no es de su familia. Por otro lado la crítica puso especial atención en el ámbito legal: no se permite sacar de estancias del DIF a un niño menor de 4 años. Además, el darle atención «especial» por tres días, sólo reafirma un sentimiento de abandono cuando tenga que volver a las instalaciones del DIF.
Algo debemos tener en cuenta, la adopción o incluso los permisos especiales deben siempre priorizar las necesidades de los menores y garantizar su bienestar. Actualmente hay más de 30 mil niños, niñas y adolescentes en casas hogares y orfanatos de México, esperando ser adoptados; de éstos, en el último año han logrado el proceso de adopción menos de 800.
Según las experiencias, la adopción no debería llevarse más de 12 meses, sin embargo, el proceso burocrático hace que familias logren concretar la adopción en no menos de 2 años.
Un permiso especial para que un menor saliera de Capullos podría ser por dos razones; estar dentro de un proceso de adopción o ser familiar del menor. En caso de que el gobernador y la primera dama se encontraran en un proceso de adopción, lo recomendable de acuerdo a expertos es conocer a profundidad al menor y excluir de sus razones la «bondad», no se permite que la razón principal para adoptar sea sentir que se hace «el bien» a un menor.
Un proceso de adopción conlleva una gran responsabilidad, la misma que la decisión de ser padres de sangre. «Hacerle un favor» a un menor, minimiza la responsabilidad que como padres deben tener quienes deciden adoptar.
Justamente esa ha sido la principal alabanza hacia los gobernantes de Nuevo León ante sus acciones: la bondad que les permitió sacar a un bebé de Capullos.
Ya pasó el fin de semana. El menor volverá al lugar donde fue abandonado por sus padres en 2021, volverá a dormir solo en una cuna y volverá a estar en espera de una oportunidad para ser parte de una familia. El resto de los menores esperarán su turno para tener una familia un fin de semana, después enfrentarse de nueva cuenta al abandono.
La bondad no es suficiente. Las buenas intenciones, que no se concretan en acciones que garanticen el bienestar, tampoco son suficientes.






