Estados Unidos.- La misión Artemis II alcanzó un punto clave al ingresar en la órbita de la Luna, marcando el regreso de vuelos tripulados a esa zona después de más de cinco décadas.
A bordo de la nave Orión, cuatro astronautas iniciaron una etapa de observación directa del satélite, sin contemplar un alunizaje, pero con objetivos científicos y técnicos enfocados en futuras expediciones.
Durante el recorrido, la tripulación comenzó a estudiar distintas zonas de la superficie lunar, incluida la cara oculta, imposible de ver desde la Tierra.
Este sobrevuelo permite recopilar información relevante sobre el entorno espacial y el comportamiento de la nave en condiciones reales, elementos fundamentales para próximas misiones del programa Artemis.
El avance también implicó un cambio gravitacional importante, cuando la cápsula dejó de estar dominada por la atracción terrestre para quedar bajo la influencia de la Luna.
Como parte del trayecto, se prevé una interrupción temporal en las comunicaciones al pasar detrás del satélite, un fenómeno ya contemplado por la NASA.







