Al destape de Manolo Jiménez, asistieron Manuel López, Rosendo Villarreal, Jorge Zermeño ellos panistas; Claudio Bress, morenista; Mary Telma Guajardo, perredista y muchos otros supuestos opositores al PRI.
La lectura es clara, al margen de alianzas oficiales, por debajo de la mesa, muchos líderes de diversos partidos apoyarán la candidatura de Manolo Jiménez al gobierno de Coahuila en el 23.
La jugada maestra del líder priista Miguel Riquelme es clara: generar la unidad, por encima de los partidos políticos, para enfrentar la madre de todas las batallas y, en específico, a quien resulte ser el candidato del presidente López Obrador. Todo apunta que sea el expriista lagunero Ricardo Mejía Berdeja, subsecretario de Seguridad Nacional.
Mientras el PAN está a la deriva y Morena dividido, Riquelme ha tejido fino, para que Manolo Jiménez tenga estructuras políticas, al margen del PRI.
Y el refuerzo lo establece la invitación que le hizo para que se sume a su gabinete como titular de la Secretaría de Inclusión y de Desarrollo Social.
A partir de enero, Manolo Jiménez podrá hacer política en los 38 municipios y jalar el apoyo de priistas, panistas, morenistas, perredistas y de aquellos que no se identifican con algún partido político.
Su exitoso desempeño como alcalde de Saltillo y el apoyo permanente del gobernador Riquelme, así se lo permiten.
Ya inició la carrera por la gubernatura de Coahuila y a su estilo, Morena espera el dedazo de López Obrador para alinearse y enfrentar al mejor PRI de México, el de Coahuila.






