África.- El mundo se enfrenta a una nueva crisis sanitaria tras la declaración de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de una “emergencia de salud pública de importancia internacional” debido a un brote de Ébola en la República Democrática del Congo (RDC) y Uganda. En una respuesta inmediata, el gobierno de los Estados Unidos invocó este lunes el Título 42, una ley de salud pública que permite restringir la entrada al país para frenar la propagación de enfermedades contagiosas.

El brote, provocado por la cepa Bundibugyo, es catalogado como “extraordinario” por las autoridades sanitarias, ya que actualmente no existen vacunas ni tratamientos aprobados específicos para esta variante del virus.

Por segunda vez en la era moderna (la primera fue durante el COVID-19), los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. han activado esta medida excepcional por un periodo inicial de 30 días.

Se limitará la entrada a ciudadanos no estadounidenses que hayan visitado la RDC, Uganda o Sudán del Sur en las últimas tres semanas.

Expertos como la Dra. Jeanne Marrazzo advierten que, si bien estas medidas pueden ayudar, «los patógenos no reconocen pasaportes», señalando el riesgo de estigmatizar a ciudadanos extranjeros.

Aunque el CDC califica el riesgo para el público estadounidense como «bajo», se han iniciado protocolos para reubicar a un pequeño grupo de estadounidenses en la región que podrían haber estado expuestos al virus.

Según Médicos Sin Fronteras (MSF), la tasa de letalidad de esta cepa oscila entre el 25% y el 40%.  Se reportan 10 casos confirmados y 336 sospechosos en la provincia de Ituri (RDC). En Uganda, se han confirmado dos casos en la capital, Kampala, uno de los cuales resultó en fallecimiento.

El virus se propaga por contacto directo con fluidos corporales, materiales contaminados o el manejo de cuerpos de personas fallecidas por la enfermedad.