Hace meses pudimos ser testigos de una de las declaraciones más polémicas del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Condenó a la clase media que «aspira» a tener más. Textualmente afirmó: “Aspiracionistas, egoístas y con el deseo de triunfar a toda costa”. 

Según el INEGI, más de la mitad de la población vive algún tipo de pobreza. La clase media, donde se incluyen los hogares que superan los 15 mil pesos mensuales, representan el 39 por ciento de los habitantes. Por su parte, el porcentaje de pobres al 2021, es de 43.9.

Pero ¿por qué recordar aquellas declaraciones de junio?, un periodista nacional publicó un interesante reportaje sobre un mexicano que ha sorprendido en redes sociales con excentricidades, viajes envidiables y un nivel económico alto. José Ramón López Beltrán, vive actualmente en uno de los fraccionamientos más exclusivos de Houston en una propiedad valuada en más de 300 mil dólares; 5 mil metros cuadrados, cine privado y una piscina de 23 metros. 

Durante la mañanera de este lunes se le cuestionó al presidente qué pensaba sobre dicha investigación, éste afirmó que sus hijos no tienen influencia sobre el gobierno y que esa riqueza se debía a su nuera.

No me sorprende que la riqueza le incomode; me sorprende cómo ese tipo de riqueza, la que se codea con su familia, le parece algo de lo más digno y causal.

Todos los mexicanos ricos y criticados, de pronto tienen una riqueza distinta a la que heredó su nuera. Y también, todos los «clasemedieros» que aspiran a algo más, son totalmente distintos a su hijo que no tenía mucho y de pronto, gracias al amor, vive en una casa de 7 millones de pesos.

En fin, mañana seguro habrá otros datos.