Suiza.- En medio de un clima de máxima tensión militar, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abás Araqchi, confirmó este martes que Teherán y Washington han alcanzado un entendimiento sobre los “principios rectores” fundamentales tras la segunda ronda de negociaciones nucleares celebrada en Ginebra.

Si bien Araqchi advirtió que no existe aún un acuerdo definitivo, el anuncio marca el inicio de una ruta crítica para evitar un conflicto de escala global. El progreso diplomático ocurre mientras el Estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del petróleo mundial, se mantiene bajo amenaza de cierre temporal por parte de Irán como medida de presión.

Desde el Air Force One, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó su participación «indirecta» en las mesas de Ginebra, enviando un mensaje dual de apertura y amenaza. «Participaré en esas conversaciones… y serán muy importantes», declaró el mandatario, añadiendo que, a su juicio, Teherán tiene ahora una motivación real para negociar.

Trump no dudó en recordar el bombardeo estadounidense a instalaciones nucleares iraníes el verano pasado como una advertencia de lo que podría suceder si el diálogo fracasa:

«No creo que quieran las consecuencias de no llegar a un acuerdo», sentenció el mandatario, refiriéndose a los preparativos del ejército estadounidense para una posible campaña militar sostenida.

La diplomacia en Ginebra avanza en paralelo a un despliegue de fuerza sin precedentes. Estados Unidos ha enviado un segundo portaaviones al Golfo Pérsico, mientras Irán utiliza su posición geográfica como pieza de ajedrez, sugiriendo el cierre del Estrecho de Ormuz.