Existe un lugar mágico, donde el tiempo parece detenerse, donde en cada rincón hay algo nuevo por descubrir… en cuanto entras, puedes percibir el olor de algo delicioso que se cocina en el centro de operaciones de ese lugar.

Fingir ser un jardinero es parte de las actividades cotidianas, ayudar a regar las plantas y mantener el jardín es parte de la diversión; alimentar a las tortugas; jugar con agua y tierra está incluido en el plan. No importa la ropa llena de lodo, los zapatos mojados y las manos sucias, en ese lugar todo puede pasar…

De pronto reconoces el aroma, una loción que te hace sentir calma y sabes que es además el ser más divertido que puede haber, inmediatamente después de su aparición, las luchitas y las carcajadas se hacen presentes, además siempre tiene una  reserva de helado de chocolate, ¡Increíble como es que siempre está listo!

La sala principal, antes prohibida para algunos, ahora es el área perfecta para hacer torres de bloques de colores, carreras de carritos, contar y mover delicadas piedras de un lugar a otro, que antes era inimaginable se pudieran tocar. 

Es el lugar más seguro donde los niños pueden estar. Nunca faltan los ataques de abrazos y besos, la comida deliciosa y los regalos sorpresa. Ahí nada es imposible, ¡Todo lo que deseas se vuelve realidad!

Qué bendición que exista “La casa de los abuelos”, qué ¡Maravilloso y mágico lugar! 

Con amor, a los abuelos de mis hijos.

¡Hasta la próxima!