Atravesamos por la peor etapa de salud con la tercera ola de Covid, otra vez momentos apremiantes de inseguridad y una economía doméstica en crisis por los aumentos de los precios en los alimentos básicos y todavía así, Morena ya está encarrilado en la sucesión presidencial.

Parece que el presidente López Obrador vive en un mundo alterno en el que se puede iniciar el juego de la sucesión, sin lastimar.

Cómo decirle a sus seguidores que Ebrard, Claudia o Monreal, son los tres más viables a la candidatura presidencial, si se les ha muerto un familiar por Covid.

O se quedaron sin trabajo, o los asaltaron, o ya no le alcanza el sueldo para comprar huevo, frijoles, verduras y no se diga la carne o el pollo.

Los políticos, en el caso de Morena, traen otra ruta que no contempla las necesidades apremiantes de la sociedad, lastimada por promesas incumplidas de los anteriores presidentes del PRI, del PAN y ahora de López Obrador.

Cuando salen a la luz pública actos de corrupción de la 4t, hay ilusos que argumentan: ¿apoco antes no se hacían con el PRI o con el PAN?

Claro que sí se hicieron, y provocaron un grave daño a la sociedad, que les hizo pagar la factura al votar casi 30 millones de votantes por AMLO.

Pero ahora el gobierno de AMLO hace más de lo mismo, y todavía se da el lujo de hablar de sucesión presidencial en los momentos en que la responsabilidad los debería colocar en abordar con estrategia la tercera ola de Covid, poco les importan los muertos y los contagios, sólo les interesa el poder político, igualito como en su momento lo hicieron PRI y PAN desde los pinos . Ahora AMLO desde Palacio Nacional sintiéndose Benito Juárez.