Por fin estrenó en México una de las películas más esperadas del año, Everything Everywhere All At Once, o en español Todo en Todas Partes al Mismo Tiempo, dirigida por Daniel Kwan y Daniel Scheinert, un duo de cineastas y realizadores de videos musicales mejor conocidos como Daniels, mismos que llevaron a la pantalla la extraña cinta Un Cadáver Para Sobrevivir.
Siguiendo con la línea de su trabajo previo, los directores presentan una propuesta arriesgada que mezcla la comedia con la exageración y el drama, logrando una de las películas más deslumbrantes y descabelladas, con absurdos enormes y un trasfondo profundo y fantasioso que no nos suelta en ningún momento.
Juntando un poco de Kung Fu Hustle, Mr. Nobody, Matrix y temáticas multiversales, la historia partida en tres partes nos narra la vida de Evelyn Quan, la dueña china de una lavandería en Estados Unidos que deberá resolver sus problemas fiscales mientras trata de sobrellevar sus conflictos familiares. De pronto un multiverso se abre frente a sus ojos, ofreciéndole una infinidad de vidas y poderes que cambiarán su perspectiva del mundo para siempre en más de una manera.
Aunque suena complejo, el argumento se encarga de explicar explícitamente las reglas en las que se cuenta la anécdota, llevando tan lejos los momentos absurdos que nos envuelven en la trama y favorece a que dejemos de lado todas las preguntas. Además, los arcos dramáticos personales y las reflexiones de vida ofrecen un nivel de profundidad serio y paradójico que explota la cabeza de los espectadores.
Existen muchos tonos dentro de la cinta, pero la armonía que logran hace que las secuencias de peleas con coreografías muy bien ejecutadas, los efectos especiales que se mezclan con secuencias psicodélicas, las imágenes exageradas y los diálogos precisos conjuguen una
experiencia digna de ver.
Todo el diseño de producción transmite honestidad y entrega por sus realizadores, sumando escenografías y vestuarios que se adecúan a cada ramificación de los universos que se presentan. Si a lo anterior le sumamos la excelente fotografía, tenemos tomas sorprendentes donde el lente y la iluminación juegan un papel de personaje que nos adentra como un espectador cercano a lo que acontece.
Y es que pocas veces tenemos la oportunidad de ver en pantalla grande la unión de un guion sólido qué se atreve a ser absurdo mientras plantea lógicas humanas muy básicas. Tampoco estoy diciendo que la cinta descubre un hilo negro en el séptimo arte, pero sí muestra un parteaguas de que el tratamiento de las premisas es básico para saber contar una buena historia.
Las actuaciones de Michelle Yeoh, Stephanie Hsu, Ke Huy Quan y Jamie Lee Curtis dotan a sus personajes de dimensiones que cambian de escena a escena, colocando momentos tan tristes y nostálgico al mismo tiempo de llevarnos a la ternura y al borde de las lágrimas de un momento a otro.
Al final Todo en Todas Partes al Mismo Tiempo es una propuesta fresca, divertida, alocada e imperdible de este 2022, por lo que simplemente es una producción que no debemos perder de vista.
Además, el presupuesto que fue gastado para esta cinta es menor al de muchas megaproducciones hollywodenses, demostrando que se pueden contar historias fantasiosas pero con sustento, apostado más a la creatividad del equipo y el guion para generar ideas.
Que tanto te guste o si entras en la convención de la cinta tal vez dependa más de los prejuicios que tengas ante esta clase de películas, pero si te dejas ir y en verdad prestas atención a los detalles, te llevarás una grata sorpresa con esta película.
Calificación: 9.2






