Aguas, maestras y maestros de la Sección 38, no se dejen sorprender con falsas promesas y antecedentes patito que en nada reflejan la realidad.
Se llama Isela Licerio y se dice maestra. Su aspiración es dirigir la Sección 38 de maestros, pero este viernes su deseo se convertirá en sueño.
Y es muy sencillo, no puede dirigir a las y los maestros alguien que tiene el don de la ubicuidad. Estar en esos lugares al mismo tiempo.
El Mirón se enteró de que tiene dos plazas, una en Matamoros y otra en Ciudad Acuña. Imaginé usted todos los días estar en los dos lugares al mismo tiempo. La omnipresencia divina.
Pero así se las gastaba, gracias a la complacencia del inspector que era su tío, hasta que la agarraron en la movida y le suspendieron el sueldo.
Luego, otra de la maestra Isela: un grupo de trabajadores la acusaron ante la secretaría de educación por la venta de plazas, donde ya tenía antecedentes como miembro de la sección 35.
Ahora de buenas a primeras y con esos negros antecedentes, Isela Licerio aspira a la dirigencia de la sección 38 de maestros.
Al registrarse se recordó su negro pasado y se puso al descubierto su oscuro presente.
Dentro de su plantilla hay maestros con denuncias de acoso sexual contra maestras. Para más señas, en la cartera del trabajo y en la de conflictos en el nivel educativo de secundaria.
Con ese pasado y con ese presente, sus posibilidades son nulas, ante el rechazo de maestras y de maestros que ya conocían de sus fechorías y de quienes ya lo supieron.






