Cada cierto tiempo llega a las salas de cine una producción que llama la atención del público de manera masiva. Mientras algunas son secuelas de franquicias de superhéroes o reinicios, precuelas y adaptaciones de historias que ya hemos visto, otras son propuestas originales o nuevos acercamientos a personajes que queríamos ver en pantalla grande, y la llegada de Barbie rompió paradigmas desde una nueva perspectiva para el mundo del cine.

De la mano de la galardonada directora estadounidense Greta Gerwig, quien ya había sorprendido con su trabajo dentro de Lady Bird y la nueva versión de Mujercitas, arriba a la pantalla grande la historia de Barbie, la muñeca más famosa del mundo, pero en lugar de contarnos una trama de origen o una biopic de la creadora, la cineasta se atreve a ir más allá con una película actual y peculiar, donde aprovecha el momento histórico para hacer un retrato del mundo real, visto desde una perspectiva preocupante y socialmente atinada.

El guion nos cuenta la historia de Barbie, una muñeca que vive día a día en Barbieland y repite su rutina perfecta. Todo cambiará cuando note que las cosas poco a poco se van desmoronando y deba ir al mundo real para arreglar el problema, aunque con ello, y por culpa de Ken, se ponga en riesgo el lugar donde habita y deba pelear en contra de un sistema patriarcal el cual no sabía que existía.

Escrita por la misma directora y por su esposo (Noah Baumbach), la trama nos presenta dos mundos abismalmente opuestos para nuestra protagonista, pero, a pesar de todas las diferencias, uno no funciona sin el otro y al cruzar el umbral entre ambas tierras los problemas de un lugar pasan al opuesto y transforman el ambiente, donde Barbieland se ve transgredida por los hombres y el mundo real tiene como intrusa a una Barbie que se da cuenta de que, lamentablemente, las cosas no son como deberían de ser.

Si bien la cinta coloca algunas reglas en el mundo de juguete que tienen lógica para el desarrollo de las acciones, parece que en algunos momentos la delgada línea entre esa coherencia, que se supone reina en el mundo real también, se ve trastocada, pero esto no necesariamente genera una desconexión entre la historia y la audiencia, ya que el mensaje no se centra en cómo funciona el mundo real y porque; su fuerte es el discurso y el reclamo que desarrolla al evidenciar, de manera satírica en muchas partes, problemáticas completamente reales, esa es la parte de la realidad que toma y, aunque a algunos les parezca exagerada, lamentablemente es más vívida de lo que nos gustaría admitir.

Al entrar en la convención de la cinta, la trama avanza con situaciones donde los Ken aprenden a ser como los hombres en la vida real y, de nuevo, aunque a muchos les parezca exagerado o los momentos sean fársicos, lo cierto es que vemos reflejadas actitudes, de las cuales por supuesto que yo me incluyo, en las que repetimos patrones de conducta que hemos aprendido desde pequeños y muy rara vez nos las cuestionamos, mientras ejercemos poder por encima de cualquiera sin importarnos nada.

Claro que es entendible que la cinta sea incómoda para una gran parte del sector masculino del público, en casi dos horas de cinta vemos reflejadas todas esas cosas que nos hemos negado a ver, y la molestia y el enojo (al igual que los Ken en la cinta) es la única salida que parece que muchos tienen, sobreponiendo ese sentimiento en lugar de entrar en un momento de reflexión, introspección y duda para saber qué hacer de ahora en adelante.

Pasando a la forma, la fotografía a cargo del Mexicano Rodrigo Prieto (fotógrafo de El Irlandés y Amores Perros) logra desde el primer minuto congeniar con la idea de la directora y en verdad nos sentimos dentro del mundo de Barbie, pero también genera cierta profundidad con los instantes de diálogos serios en donde los discursos son un punto clave dentro de toda la producción, pero en el mundo real en verdad no sabemos si estamos dentro de la misma estética plástica y la línea que separa un lugar del otro se confunde en ocasiones.

Las actuaciones de Margot Robbie, Ryan Gosling, Will Ferrell, Michael Cera y Simu Liu cumplen de manera exacta con lo que se nos cuenta en la trama, aunque el desarrollo de los personajes parece que tiene un arco demasiado rápido, donde se sienten huecos que quizás sí estaban dentro del guion, pero llevarlos a cabo hubieran alargado la cinta por una hora más, y eso, como ya lo hemos visto en otras cintas, no siempre funciona del todo.

Llegando a este punto y amarrando todo lo antes dicho, la cinta se siente en varios plots como una olla exprés a punto de estallar, pero que es contenida de manera veloz y deja con las sensación al público de saber que tal vez pudo ser más frontal, decisión de no hacerlo que seguramente fueron de la casa productora al meter el freno de mano en algunos temas profundos, pero eso sí, esto no afecta en nada a la trama y el mensaje que se dice y solo nos deja con ganas de un poquito más.

La cinta deja de lado la típica trama de pez fuera del agua o el viaje del héroe de nuestra protagonista para contarnos otro tipo de historia, situación que probablemente levante las cejas de los más puristas del cine, pero que si te dejas ir con lo que te están contando, no hay detrimento al argumento y todo resulta como una pieza bien ejecutada.

Las escenas con coreografías y bailes no están puestas por mera casualidad en los momentos donde la cinta nos las presenta, generando en muchas un sentimiento de intriga al saber que, como ejemplo, una canción de amor que en otra cinta sería el clímax de la misma, aquí denota un instante de manipulación que concreta la sátira, la crítica y la introspección.

La directora demostró desde Lady Bird que sabe perfectamente como conectar con historias y momentos que tenemos guardados en un lugar sumamente profundo, y aunque se ha dicho que Barbie es una cinta principalmente para mujeres, lo cual no tendría absolutamente nada de malo, me parece que el discurso va mucho más allá y le habla a una generación entera, sin importar el género, dando ciertos parámetros al decirnos: “Oye, no tienes que ser necesariamente esto que te enseñaron, eres suficiente y puedes ser lo que tu decidas ser”.

La cinta es hilarante en muchas partes, aunque a algunos les parezca que se burla de los hombres (ya llegaremos a eso), lo cierto es que si esa risa que genera no lleva a la reflexión, difícilmente el verdadero trasfondo pueda ser absorbido.

Con decenas de referencias a la cultura pop como Matrix, Greta no teme señalar directamente el lado más tóxico del patriarcado (aunque básicamente todo dentro de él lo es), y es al punto al que quería llegar, la cinta no se burla de los hombres por ser hombres, lo que sí hace es señalar la perspectiva dese afuera de la burbuja y encarar de manera muy explicita la desigualdad, los abusos, la violencia y la realidad.

La música sabe exactamente en qué momento tomar su lugar y los temas de Dua Lipa y Billie Eilish caen como anillo al dedo, sobre todo en la parte final de la cinta al conjugarse con el discurso que termina por jalarnos hacia la realidad y nos deja con varios sentimientos a flor de piel.

Cada año presenciamos cintas que abordad estos temas, lo vimos en Promising Young Woman, Lady Bird, Do Revenge y Women Talking, pero Barbie funciona como la piedra angular de la popularidad que expone el punto de manera masiva y necesaria, que, si bien está llena de colores y bailes, el mensaje en ningún momento se demerita y culmina en una producción de la cual muy seguramente estaremos hablando de ella por mucho tiempo, aunque al incluir demasiados tópicos al mismo tiempo también coloca un dejo de que el mensaje es demasiado grande para dos horas de producción.

Con todo lo dicho, Barbie no busca ser una cinta que revolucione la historia del cine y que cambie absolutamente todos los paradigmas en un abrir y cerrar de ojos, no es perfecta, pero tampoco necesita serlo, porque sabe exactamente qué es lo que quiere decir y lo dice fuerte; ya que a ti te guste o no, te incomode o te haga sentir señalado, es totalmente otra cosa.

Y como punto extra, si eres hombre, ve a ver Barbie y cuestiónate, ya si no la quieres ver, por cualquier razón que tengas, te recomiendo que busques un documental español titulado El Círculo, estoy seguro de que después de verlo y quitándote ciertos tapujos, podrás echarle una mirada a Barbie sin tantas telarañas y prejuicios en la cabeza.

Calificación 8.5