Estos últimos días la muerte ha estado presente, el pasado jueves amanecimos con la noticia de que Carmen Salinas había muerto a los 82 años de edad luego de pasar un mes internada por un derrame cerebral que sufrió estando en su casa… Ayer domingo se dio el anuncio del fallecimiento de Vicente Fernández a los 81 años de edad, luego de pasar varios meses hospitalizado, el cantante de música vernácula llenaba palenques de fanáticos que querían cantar con el sus canciones, sin duda alguna el charro de Huentitán era y seguirá siendo un ícono en nuestro país. Seguramente pasarán varias semanas e incluso meses en los que se hablará de éstos dos personajes, recordando sus vidas y su misma muerte.
Sin embargo me llama la atención y me produce un sentimiento de zozobra e indignación que el mismo jueves pasado, horas después de que se supo de la muerte de Carmen Salinas, se conoció la terrible noticia de que un tráiler iba jugando carreras en el estado de Chiapas, al tomar una curva en Chapa de Corzo a 100 kilómetros por hora, terminó chocando contra la base de un poste y de un puente peatonal, la caja del tráiler se partió en dos, transportaba 162 migrantes, sí 162 hombres y mujeres hacinados en la caja de éste transporte, en el lugar decenas de personas quedaron tiradas en el asfalto, 49 fallecieron ahí mismo, 6 más murieron en el hospital. La escena era desgarradora, vecinos salieron y corrieron a ayudar, no se daban abasto las ambulancias, los heridos que sobrevivieron buscaban entre los fierros torcidos, a su primo, a su hermana, a su amigo… Había 107 heridos, algunos graves que necesitaban atención de manera urgente, la mayoría de los indocumentados eran guatemaltecos…
Y después de eso… nada, no se dijo más nada. Facebook, Twitter e Instagram se vieron inundados de mensajes para recordar a los dos artistas fallecidos, condolencias, recuerdos y tristeza…. Los 55 migrantes fallecidos, tenían familias, tenían sueños, vivían una situación de por sí ya de desesperación, y pareciera que como no eran cantantes o actrices su vida no fuera importante, lo que pasó fue horrible, fue la tragedia migratoria más grande en la historia moderna en México y no vi “Pray por Mexico”, o “Recemos por los migrantes” como cuando todos pedían rezar porque se incendió la catedral de Norte Damon, o cuando se pedía oración por los desalojados en los incendios en California, ¿Pesaban más en el sentir común porque eran lugares famosos y bonitos?, o ¿Por qué se veía “bien” apoyar esas causas?.
Sí, se fueron dos íconos de nuestro país, no digo qué no se hable de ellos, o que no se honre su vida, lo que pienso es que “No sólo se debe hablar de eso”… No olvidemos que cada uno de los 55 migrantes que fallecieron tenían un nombre, una familia, una historia y una vida que merece ser honrada…
Hasta la próxima…






