Hoy a las 22:30 horas el ingeniero Guadiana volverá a invitar a Mejía y a Lenin para que declinen a su favor.

Ya lo hizo el dirigente nacional de Morena, Mario Delgado, también el secretario de Gobernación, Adán Augusto López, el senador Ricardo Monreal y la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum; la respuesta de Mejía y de Lenin ha sido: no. 

Ambos le piden al senador Guadiana que mejor decline en favor de uno o de otro.

Lo cierto es que la unión de los partidos de izquierda parece imposible. Podría ser el ego, la vanidad, las formas de elección de candidato, en el caso de Morena, pero la unidad de la izquierda parece letra de muerte.

En contraste, y desde hace dos años y en el terreno político, el gobernador Riquelme y el candidato Manolo Jiménez tejieron fino y consolidaron la alianza con el PAN y el PRD.

No fue fácil, por los resabios históricos en Coahuila, pero la voluntad y la altura de miras provocó lo inimaginable.

Hoy, la izquierda fracturada va a la elección de gobernador del estado y de diputados locales, con la debilidad de la división. La apuesta de los tres -Morena, PT y UDC- es canalizar los activos de la imagen del presidente López Obrador.

Divide y vencerás, es la fórmula histórica que hoy se aplica a Coahuila, al grado de que Morena hace un último esfuerzo para destrabar el nudo.

Las campañas políticas terminan el próximo miércoles y todo indica que las vías de cada aspirante están bien marcadas y no cambiarán.