En el ambiente popular de nuestro México hay frases que se quedan para siempre y reflejan más que una explicación profunda. Una de ellas es: el que calla otorga.
Y en el quehacer periodístico profesional, nosotros, en RCG media, la usamos para demostrar la veracidad y el periodismo testimonial que nos caracteriza. La fórmula es denuncias igual a pruebas y al derecho a réplica.
Así, nuestros señalamientos tienen el peso de las pruebas y la oportunidad de que la persona aludida vaya a nuestros espacios en televisión, radio y nuestro periódico digital, para conocer su versión.
La réplica fortalece nuestro instinto objetivo, pues nuestra labor periodística busca satisfacer el interés de nuestro público en todo Coahuila.
Esto, en relación con las denuncias que hemos dado a conocer en nuestros diferentes espacios de noticias y de análisis político contra el exalcalde de Monclova, Alfredo Paredes, la complicidad del actual Mario Dávila y ahora la corrupción que aflora en el alcalde morenista de Ciudad Frontera, Roberto Piña.
Ninguno de ellos ha contestado a nuestra invitación que responde a la garantía del derecho a réplica que tienen. De ahí que surge la frase popular: el que calla otorga. Aquí los volvemos a invitar para que respondan a las pruebas que tenemos y se defiendan.
Aquí los estamos esperando y, en estricto apego a su función, están obligados a asistir como funcionarios públicos que manejan el dinero de los ciudadanos. Aquí los esperamos, Paredes, Dávila y Piña.
En RCG media, lo más importante son nuestros seguidores que han hecho del “gigante de Coahuila” el corporativo con mayor audiencia que cuando denuncia es porque tiene pruebas.
Vengan, queremos escuchar sus versiones, ante las evidencias del desvío de unos dos mil millones de pesos de Alfredo Paredes, la complicidad y la protección del actual alcalde Mario Dávila, acusado también en redes sociales de supuesto acoso sexual a enfermeras del IMSS cuando fue presidente municipal de Frontera.
Ahora esperamos a Roberto Piña, alcalde de esa ciudad, acusado de comprar dos camiones usados por casi cinco millones de pesos, cuando no valen ni un millón, además de rentar maquinaria por 18 millones de pesos.
Aquí los esperamos porque si no vienen: el que calla otorga y el que nada debe, nada teme.






