Un macroestudio publicado en Nature Medicine identificó ocho patrones dietéticos que contribuyen a un envejecimiento saludable, a partir de una investigación realizada durante 30 años en Estados Unidos.

El estudio reveló reveló que menos del 10 por ciento de los más de 100 mil estadounidenses analizados lograron llegar a los 70 años con buena salud física y mental.

Quienes llegaron a una esa edad en condiciones saludables tenían una alimentación rica en frutas, verduras, cereales integrales, frutos secos, legumbres y lácteos bajos en grasa, mientras que el consumo elevado de grasas trans, sodio, bebidas azucaradas y carnes procesadas se asoció con una peor calidad de vida o incluso la muerte.

Expertos resaltaron la importancia del estudio por su magnitud y contundencia. Por ejemplo, Salvador Macip, investigador especializado en envejecimiento, afirmó que los hallazgos confirman de manera definitiva la necesidad de promover una alimentación saludable para mejorar la calidad de vida en la vejez.

Además, los investigadores señalaron que nunca es tarde para mejorar la alimentación diaria, aunque los cambios tempranos son los más efectivos. Incluso la alimentación durante el embarazo puede influir en la salud futura de un individuo.

Los 8 hábitos alimenticios, que se pueden adaptar al contexto cultural y social, son:

  • Dieta Mediterránea: Enfocada en el consumo de frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, pescado y aceite de oliva.
  • Dieta de base vegetal: Prioriza alimentos de origen vegetal como frutas, verduras y legumbres, con un consumo reducido de productos animales.
  • Dieta antiinflamatoria: Se centra en alimentos ricos en antioxidantes y ácidos grasos saludables, como pescado, frutos secos y bayas.
  • Dieta DASH (Enfoques Dietéticos para Detener la Hipertensión): Baja en sodio y rica en potasio, magnesio y calcio, con énfasis en frutas, verduras y lácteos bajos en grasa.
  • Dieta baja en carbohidratos refinados: Reduce el consumo de harinas y azúcares procesados, promoviendo cereales integrales y proteínas de calidad.
  • Dieta alta en fibra: Incluye abundantes alimentos ricos en fibra, como legumbres, semillas y cereales integrales, para mejorar la digestión y la salud metabólica.
  • Dieta rica en ácidos grasos omega-3: Se basa en pescados grasos, nueces y semillas de chía, esenciales para la salud cerebral y cardiovascular.
  • Dieta basada en alimentos mínimamente procesados: Evita ultraprocesados y promueve el consumo de ingredientes naturales y frescos.