Saltillo.- Ubicada en la calle Múzquiz entre Bravo y Rayón, una casa abandonada se está cayendo a pedazos, exponiendo la integridad de los peatones y automovilistas que circulan por el lugar.
Grandes pedazos de la pasta de la fachada, de adobes y muros se comenzaron a desprender por el paso de los años y también por la humedad que han dejado las lluvias recientes.
Los vecinos consideran que es un peligro latente para ellos, principalmente para los niños.

Solicitaron que esa casa sea acordonada para evitar accidentes y se considere la posibilidad de demolerla, porque ya es solo un cascaron que no tiene caso que siga amenazando la vida de los vecinos.
La presencia de personal de Protección Civil es importante para que determine el riesgo que representa la vivienda y se acordone el área para evitar algún tipo de tragedia.







