Hilario González cumplió un año como obispo de Saltillo y ya se nota un cambio de fondo en la imagen de la iglesia católica.
Al señor no le interesa volverse influencer o aparecer en los periódicos, en la tele o en la radio, por hablar de política y solo de política como lo hizo Raúl Vera, ahora emérito.
A don Hilario le gusta aparecer hablando de Dios y vaya que se necesita la palabra de un dios generoso y esperanzador en tiempos de pandemia.
Por eso don Hilario se va ganando cada vez más el cariño popular, igualito que don Francisco Villalobos que ya cumplió 101 años.
Aquellas imágenes de Vera pisteando con Jackie Cambell, su eterna secretaria y amiga, ya quedaron en el olvido y eso le hace bien a una iglesia golpeada por los abusos sexuales y precisamente por las conductas inapropiadas de sus dirigentes.
Ya es común escuchar cosas buenas de Hilario y cada vez son más los propios sacerdotes que ya pueden desahogarse de Raúl Vera.
Vienen buenos tiempos para la iglesia católica y más con un obispo como Hilario González, hombre moderno y ajustado a la palabra de Dios.
Incluso, condena lo que le asustaba a Raúl Vera y advierte que debe ir a la cárcel todo aquel representante de Dios que cometa abusos sexuales. Bien por don Hilario.






