La Basílica de San Pedro reabrió sus puertas desde temprano para permitir el ingreso de miles de fieles que buscan despedirse del papa Francisco, fallecido el lunes a los 88 años.

La afluencia de personas ha sido tan intensa que la capilla ardiente se mantuvo abierta durante toda la noche, y ya suma más de 61 mil visitantes hasta la tarde (en Roma) del jueves.

Las autoridades del Vaticano reforzaron la seguridad ante la llegada de delegaciones internacionales y estiman entre 200 y 300 mil asistentes al funeral del sábado.

El féretro de madera del papa reposa a nivel del suelo, como él mismo lo solicitó, frente al altar de la Confesión. Será sepultado en la basílica de Santa María la Mayor, en una modesta capilla, según su testamento.

Los funerales de Estado concluirán el viernes por la noche y el cuerpo será trasladado el sábado en una procesión de 7 kilómetros. Se espera la presencia de líderes de 170 países, incluidos Donald Trump, Javier Milei y el rey Felipe VI.

En la Vía de la Conciliación y en la Plaza San Pedro se vive un ambiente de recogimiento, con largas filas, oraciones y lágrimas. Personas de todo el mundo, incluidos sectores marginados y necesitados convocados especialmente para rendirle homenaje, se acercan a despedir al pontífice argentino.