Primero lo primero: ¡Sí! existen los trasplantes de heces, pero, ¿cómo funcionan? 

El TMF (Trasplante de la microbiota fecal) involucra recolectar las heces de un donante sano. Su proveedor de atención médica le pedirá que elija un donante. La mayoría de las personas escogen un miembro de la familia o un amigo cercano. El donante debe no haber usado antibióticos en los últimos 2 a 3 días. Se harán exámenes de sangre y de las heces para detectar infecciones.

Una vez se hayan recolectado, las heces del donante se mezclan con agua salina y se filtran. Luego, se transfiere esta mezcla a su tracto digestivo (colon) mediante un tubo que pasa a través de un colonoscopio (un tubo delgado y flexible con una cámara pequeña). Las bacterias buenas también pueden introducirse al organismo con una sonda que va hasta el estómago a través de la boca. Otro método es tragar cápsulas que contenga heces secas y congeladas de un donante.

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Ahora bien, desde hace unos cuantos años se sabe que los trasplantes de heces pueden ayudar a mejorar algunos síntomas y enfermedades derivadas de un mal “funcionamiento” de la microbiota intestinal. A través de esta técnica, se ha visto una restauración de las bacterias “buenas” que han sido eliminadas o reducidas por el uso excesivo de antibióticos, favoreciendo de esta manera a combatir infecciones.

Ahora, un grupo de investigadores polacos reportan los beneficios observados en dos pacientes con COVID-19  tras someterse a un trasplante de heces, quienes tenían una infección agravada por la bacteria Clostridium difficile y que, curiosamente, mantenían una coinfección con SARS-CoV-2.

De acuerdo con los médicos que reportan el caso clínico, los síntomas de los individuos empezaron a aparecer después de someterse a los trasplantes. Sin embargo,aunque ambos pacientes eran particularmente vulnerables al SARS-CoV-2 (ya que uno de los pacientes era mayor de 80 años, y el otro se encontraba inmunodeprimido), ninguno de los dos presentó síntomas de una infección agravada por COVID-19.

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Por otra parte, las muestras de heces de muchos de los pacientes con COVID-19 presentan evidencia de SARS-CoV-2 hasta 28 días después de iniciados los primeros síntomas de la enfermedad. Sin embargo, en estos pacientes sólo estuvieron presentes en los primeros días. Además, sus síntomas de fiebre desaparecieron dos días después de los primeros síntomas de COVID-19.

“Nuestros hallazgos proporcionan evidencia preliminar sobre el uso de trasplantes de heces en infecciones por Clostridium difficile recurrente en pacientes con COVID-19. Además, nuestros datos permiten especular que la manipulación del microbioma intestinal puede merecer una mayor exploración como estrategia inmunomoduladora en COVID-19”, explican los investigadores en su estudio publicado en la revista Gut.

El equipo pronto comenzará los ensayos clínicos pertinentes para comprobar si los trasplantes de heces realmente pueden ayudar a todas las personas a recuperarse de COVID-19.

La microbiota intestinal juega un papel relevante en el combate de infecciones. Desde que comenzó esta pandemia, diversas instituciones académicas y de salud han centrado sus investigaciones en el papel que juegan las bacterias intestinales en la regulación y la respuesta que el cuerpo ejerce sobre el SARS-CoV-2.

Algunos estudios sugieren que dichos trasplantes pueden ayudar en la restauración de la biota intestinal después de padecer COVID-19, lo cual regula positivamente las interacciones entre estos agentes y el propio sistema inmunológico. Este nuevo estudio se une a todos los existentes dentro de esta temática, pero la abordan desde un enfoque de trasplantes de heces. 

“Acorde a nuestros resultados, estamos avanzando hacia un ensayo clínico para evaluar el impacto de los trasplantes de heces (agregado al tratamiento estándar de COVID-19) en la reducción del riesgo de progresión de la enfermedad; con estos datos, pronto comenzará el reclutamiento de los voluntarios”, concluyen los investigadores en su caso.

La investigación ha sido publicada en la revista Gut, y la puedes ver aquí.