Jalisco.- La reciente revelación de un presunto campo de exterminio en un rancho de Teuchitlán, Jalisco, atribuido al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), ha generado indignación y movilizaciones en todo México. El descubrimiento de al menos 400 pares de zapatos vacíos y restos humanos en el sitio ha sido un nuevo golpe a la crisis de desapariciones en el país. En el Zócalo de la Ciudad de México, manifestantes realizaron un conteo simbólico de 400 en memoria de las víctimas y trazaron un mapa del rancho con velas encendidas.
Las protestas y vigilias se replicaron en varias ciudades del país con la participación de colectivos de búsqueda y organizaciones de derechos humanos. En Cancún, Quintana Roo, madres buscadoras denunciaron la existencia de al menos siete cementerios clandestinos vinculados con el crimen organizado, donde, tras intensas lluvias, algunos cuerpos han salido a la superficie. María Dolores Patrón Pat, presidenta del Colectivo Madres Buscadoras de Quintana Roo, señaló que solo en dos de estas fosas se ha identificado la cantidad exacta de restos encontrados: 24 personas.
En Monterrey, grupos de familiares de desaparecidos y ciudadanos se reunieron en la Explanada de los Héroes, donde también colocaron velas y pares de zapatos como símbolo de las víctimas. La frase «México no es un país, es una fosa» resonó en las protestas, reflejando la creciente desesperación de la sociedad ante la violencia y la crisis forense en el país.







