Adicto al futbol soccer, he sentido la felicidad y la tristeza y resignación cuando el equipo de mi vida, les dije que era adicto, pierde y gana : mis Santos.

La pasión de una final ganada y la angustia y la esperanza cuando he perdido un campeonato con mi equipo verde. Un guerrero nunca muere. Dícese, en las buenas y en las malas nunca dejamos de luchar, así somos en Coahuila, la historia y el semidesierto así nos forjaron.

Pero nunca olvidaré ese domingo 21 de agosto de hace diez años. Mi hermano Jorge me convenció de que fuera al estadio. No quería ir para acompañarlo, como cada fin de semana, en su tránsito hacia donde todos iremos algún día. Era más importante para mi platicar con él, a solas y en corto, para saber qué quería que yo hiciera con sus hijos, a su partida. Pero me convenció y allá voy.

Solo con mi soledad futbolera de análisis sobre el partido, me sentía animoso porque mis Santos jugaban mejor que el Morelia. De pronto, veo que Federico Villar, corre hacia el centro de la cancha y algunos jugadores se tiran al piso.

Escuché ruidos, como de cohetes de fin de año y enseguida vi a hombres armados que se tiraban a matar en la grada de sombra, justo a un lado de la portería de villar. Años después me encontré al gran portero argentino en un aeropuerto y me dijo que sintió mucho miedo y creyó que a Baloy, defensa central de santos, le había tocado un balazo, porque lo vio tirado, igual que a Oswaldo Sánchez, el mejor portero que ha tenido Santos.

Todos los aficionados nos fuimos al piso, pero yo a gatas me fui hacia donde se daba el enfrentamiento a balazos. Duró como cinco minutos, que se hicieron una eternidad. El juego era transmitido por TV Azteca y nadie entendía lo que sucedió.

¿Balazos en un juego de futbol? 

La versión oficial fue que el enfrentamiento había sido afuera del estadio, pero era falsa, yo lo vi y lo sentí. Con estos ojos que vieron el gol de cabeza de Borgetti a Nicolás Navarro, para que santos, en el antiguo Corona, fuera campeón por primera vez en su corta pero exitosa historia.

Regreso a los balazos. Como reportero pregunté a mis contactos y me confirmaron. A la ciudad habían llegado narcos de Michoacán que le iban al Morelia y se enfrentaron adentro del estadio contra un grupo de narcos de los Zetas que estaban en un palco fifí.

Le hablé a mi amigo y compañero Pedro Gaytán para hacer mi reporte al noticiero de RCG, fin de semana. Me hablaron de ESPN y me entrevistó José Ramón Fernández. Dije lo que vi, la balacera, sin muertes o heridos, fue adentro del estadio, no afuera y fue un enfrentamiento entre bandas antagónicas.

Regresa a casa de mi hermano y me pregunto y me pregunto. Qué tarde tan extraña aquella, y es otro agradecimiento eterno que le tengo a mi hermano Jorge que me convenció a que fuera a vivir y a sentir una experiencia más de mi oficio reporteril.

Gracias carnalito, allá hasta el cielo.