Supongo que llega una edad en la que todas las personas nos sentimos cerca del borde; ese momento en el que estamos a punto de cruzar al tercer piso y comenzar una nueva etapa –aunque tan solo signifique un número-. La sociedad nos ha enseñado que, si llegas a los 30 sin casarte, sin auto o sin lograr algo significativo, has desperdiciado tu vida completamente. Por más que tratamos de alejarnos de este pensamiento resulta complicado darle la vuelta. Estoy a mes y medio de llegar a esa edad y no pude sentir más cerca el final y el comienzo de algo en mi vida.
Esta columna no se trata de mí, pero para hablar de la nueva cinta de Lin-Manuel Miranda era necesaria esa introducción. El director estadounidense trae junto con Netflix Tick Tick… Boom!, un musical inspirador protagonizado por Andrew Garfield en donde nos sumergen en la historia del escritor y compositor Steven Larson, mismo escritor del afamado musical Rent.
La película toma el guion autobiográfico del mismo nombre escrito por Larson, traduciendo cada palabra en imágenes ejecutadas bien a secas con sonidos pop-rock bastante pegajosos. La historia nos cuenta la vida de Larson antes de cumplir 30 años, donde busca de manera desesperada hacer una obra que lo lleve al estrellato, mientras trata de malabarear sus relaciones interpersonales y el sentimiento de fracaso constante.
Hay que decirlo desde ya, si lo tuyo no son los musicales y las películas inspiradoras te parecen cursis y melosas, esta cinta definitivamente no es para ti. No llega a ser tan molesto como un capítulo de Glee, pero si cuenta con los tintes un poco “exagerados” (por decirlo de una forma) característicos de los musicales.
Las interpretaciones no son del todo sobreactuadas, pero si tienden, sobre todo Andrew Garfield, a exagerar un poco los gestos y las expresiones faciales. El arco dramático que ofrece las relaciones de Larson con su pareja, Susan Wilson (interpretada por Alexandra Shipp) y con su mejor amigo, Michael (encarnado por Robin de Jesús), regresan al espectador a una realidad que nos apega mucho más a la vida cotidiana. Repito, si amas los musicales es probable que no necesites ese hilo a tierra de los personajes principales, pero estos funcionan si no estás tan familiarizado al género.
Andrew Garfield sigue en la búsqueda de separarse del encasillamiento después de interpretar a Spider-Man. El actor lo logró en El Último Hombre, pero en esta ocasión demuestra una faceta que desconocíamos, cantando y bailando a lo largo de escenas enteras, culminando un drama que busca inspirar a toda una generación. Su nombre ya suena dentro de los que se encarreran por un Oscar como mejor actor en el 2022. En lo personal pienso que aún le falta un poco más, pero la actuación no es menor.
La puesta en escena que propone Lin-Manuel Miranda es íntima y vistosa. Los escenarios buscan sorprender al espectador asemejando de manera fiel la vida artística y cultural de Nueva York. Si bien el manejo de cámara no es arriesgado ni muy propositivo, cumple completamente su cometido cuando cambia del entorno narrativo y se vuelca en el sentido lineal de la historia.
Toda la música de la cinta está compuesta por el mismo Larson. Las voces de Garfield y Vanesa Hudgens juegan un papel importante, dotando las melodías de fuerza y sentimiento. La inclusión de distintos personajes con preferencias variadas y diferentes raíces aporta a la trama el sentimiento que Larson siempre trató de mantener en su obra.
La historia es relativamente sencilla, no es nada que no hayamos visto ya en otras cintas del giro como La La Land o en películas inspiradoras como En Búsqueda de la Felicidad, donde la finalidad es tratar de inspirar al público para que entiendan que hay tiempo de lograr sus sueños. Lo rescatable de Tick, Tick… Boom es que le habla directamente a una generación específica, a pesar de estar escrita y ambientada a mediados de los noventa. Los problemas y la presión social que los casi treintañeros sufrimos ahora se asemejan demasiado a los problemas que vivían los mismos hace 30 años.
Al final la propuesta de Netflix con esta cinta no es única ni maravillosa, mucho menos es una cinta innovadora con un tema único. Tick, Tick… Boom es un homenaje a Steven Larson, ese escritor que murió antes de ver su obra llegar a todo el mundo y cumplió su sueño a pesar de no poder verlo. La película nos regala momentos inspiradores que si el espectador es reacio a ver musicales pueden pasar de largo.
Con todo lo criticable, esta propuesta conectará con una parte muy específica de los usuarios de Netflix. No es completamente buena, pero no es un musical desastroso como la nueva versión de la Cenicienta. Si estás en el mismo punto de la vida que yo, a nada de cumplir 30, tal vez debas darle una oportunidad. Para otras personas películas como Trainspotting o El Club de la Pelea sirven como catarsis al cambiar de edad, para otras películas como Muy Parecido al Amor o Recuérdame funcionan como punto de inflección. Tick, Tick… Boom se queda en medio, pero no demerita el trabajo bastante aceptable que realiza Lin-Manuel en su ópera prima.
Calificación: 7.5






