Hollywood.- «The Conqueror», una película épica de aventuras históricas de 1956 protagonizada por John Wayne, es recordada no solo por su fracaso crítico y comercial, sino también por la trágica muerte de varios miembros del elenco y del equipo, incluyendo al icónico actor mexicano Pedro Armendáriz.

La película, dirigida por Dick Powell, fue filmada en St. George, Utah, cerca de un sitio de pruebas nucleares donde se detonaron once bombas atómicas meses antes del rodaje. A pesar de las advertencias sobre los peligros de la radiación, la producción siguió adelante, exponiendo a todo el equipo a altos niveles de radiación.

Años después del rodaje, un número alarmante de personas involucradas en la película desarrollaron cáncer. De los 220 miembros del elenco y del equipo, 91 fueron diagnosticados con la enfermedad, y 46 fallecieron, incluyendo a las estrellas John Wayne, Susan Hayward y Pedro Armendáriz.

Pedro Armendáriz: Un talento mexicano cegado por la tragedia

Pedro Armendáriz, nacido en la Ciudad de México en 1912, fue uno de los actores más destacados de la Época de Oro del cine mexicano. Su talento y carisma lo llevaron a trabajar en Hollywood, donde participó en películas como «Fort Apache» y «Desde Rusia con amor».

En «The Conqueror», Armendáriz interpretó a Jamuga, un líder rival de Genghis Khan (John Wayne). Su actuación fue elogiada, pero su participación en la película quedó marcada por la tragedia. El actor desarrolló un cáncer terminal, presuntamente causado por la exposición a la radiación durante el rodaje.

En junio de 1963, a los 51 años, Pedro Armendáriz se quitó la vida en un hospital de Los Ángeles, devastado por el dolor y la gravedad de su enfermedad. Su muerte prematura privó al mundo del cine de un talento excepcional y dejó una profunda tristeza en la industria cinematográfica.

«The Conqueror»: Un legado de controversia y tragedia

La película «The Conqueror» sigue siendo objeto de controversia y debate. Si bien no se puede establecer una relación causal directa entre la radiación y los casos de cáncer, la proximidad del rodaje a un sitio de pruebas nucleares y el alto número de personas afectadas sugieren una conexión preocupante.

La tragedia de «The Conqueror» sirve como un recordatorio sombrío de los peligros de la radiación y de la importancia de priorizar la seguridad en la industria cinematográfica.