Ciudad de México.- En la remota comunidad de Tlaltizapán, en el estado de Morelos, un proyecto de investigación académica respaldado por el gobierno y hospitales privados está explorando una inusual pero prometedora solución para combatir la desnutrición infantil. Un centenar de niños y niñas han sido parte de un experimento que los alimenta diariamente con galletas de harina preparadas con chapulines, insectos que eran venerados por los aztecas por alertar sobre incendios. Aunque los resultados de las pruebas aún están pendientes, los familiares ya han notado efectos positivos en la atención y el bienestar de los niños desde que comenzaron a consumir estas galletas.
Según estudios de la FAO, los chapulines son una fuente rica en proteínas, ácidos grasos, fibra y micronutrientes esenciales. En un contexto donde el 12,5% de los menores de cinco años en México sufren retraso en el crecimiento, y el 6,8% enfrenta sobrepeso, estas galletas podrían convertirse en una herramienta valiosa para abordar los problemas de nutrición en la infancia.
El proyecto, liderado por investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Instituto Nacional de Pediatría (INP), busca que estas galletas de chapulines sean distribuidas entre los niños de zonas marginadas, con la esperanza de reducir enfermedades asociadas a la mala alimentación, como hipertensión, diabetes y cáncer. La iniciativa revive una herencia milenaria, ya que los aztecas tenían una dieta rica en insectos, algo que se perdió con la conquista española.
Mientras tanto, en la madrugada, un recolector, Juan Tula Castillo, se aventura en la recolección de chapulines en Puebla. Su jornada de hasta 20 kilómetros por día, con una cesta de malla y una lámpara ceñida a la cabeza, ilustra la dedicación necesaria para obtener estos insectos. El aumento del consumo de insectos a nivel internacional ha llevado incluso a la instalación de granjas de insectos en México, demostrando que estos pequeños seres pueden ser una fuente valiosa y sostenible de nutrición.
En un país donde los chapulines se venden en las calles y restaurantes como snacks, esta iniciativa busca no solo abordar la desnutrición infantil, sino también promover el consumo regular de insectos como parte de una dieta saludable y sostenible. Con el experimento programado para repetirse en enero en otra comunidad, el proyecto de las galletas de chapulines podría marcar un hito en la búsqueda de soluciones innovadoras para mejorar la salud y nutrición infantil en México.






