Se esperaba y esta aquí. La tercera ola de covid arribó a Coahuila, empiezan a ocuparse los hospitales, el coronavirus empieza a quitar el sueño a las autoridades.

Los múltiples casos registrados por la Secretaría de Salud nos dice solo una cosa, de nueva cuenta el descontrol está en Coahuila con respecto al covid-19. Dentro de los Sub Comités Técnicos Regionales, al menos del norte y sureste, las decisiones tendrán que valorarse, se tiene que contener los nuevos contagios.

Aunque los especialistas e integrantes de los órganos reguladores afirman que un panorama de regreso a semáforo epidemiológico color naranja o rojo significaría el confinamiento, por otra parte por criterios del gobernador Miguel Riquelme Solís señalan, se agotará hasta el último recurso para no regresar al encierro y paro de labores, ya que de darse, sería el tiro de gracia a la economía local, mientras Coahuila encabeza los primeros lugares en reactivación económica y recuperación de empleos.

Y por eso se tienen que endurecer las sanciones, si bien es cierto no en la manera personal de multar a ciudadanos que no sigan las disposiciones sanitarias, si pueden sancionar (de forma severa) a los propietarios de bares y centros nocturnos que en las últimas semanas han violentado las medidas sanitaria, como no exigir uso de cubrebocas, presentan llenos y saturación de personas y los más graves incumplen con los horarios de venta de bebidas etílicas.

Las cámaras empresariales ya dijeron en el interior de los sub comités, que sería injusto regresar al confinamiento por sus incumplimientos y afecte toda una economía, ante esto se definió endurecer las penas e incrementar los operativos para detectar irregularidades, y así evitar el regreso al cierre de bares y restaurantes, que por consecuencia llevaría a evitar la pérdida de empleos y desplome definitivo en la economía local.