Saltillo, Coahuila.- La pandemia nos ha cambiado la vida, y en este proceso de balancear una nueva normalidad y ajustar nuestras acciones para salvaguardar la salud, hemos descubierto muchas situaciones que anteriormente se pasaban por alto o no teníamos conscientes y frente a este caos social, surge una lección que nos vuelve más humanos.
Es así que atravesamos por la etapa de graduaciones, lo que antes era un evento público que era ‘más sencillo’ organizar, aún con sus altas y bajas, ahora son eventos que por medio de las caravanas podemos darnos cuenta de que son mucho más que un evento.

Recientemente con la nueva normalidad podemos hacer consciencia sobre los distintos contextos sociales, culturales y económicos que nos rodean.
En los últimos días se han hecho virales distintas imágenes de toda la república donde padres de familia participan de una forma muy peculiar y valiosa en estas graduaciones donde se festeja el trabajo de más de una persona.
En los vistosos desfiles de autos decorados resaltan los carritos de comida que por un día ya no fueron el sustento de casa, por un día se convirtieron en el transporte de los niños y niñas hacia sus escuelas para recibir el reconocimiento por un viaje lleno de esfuerzo y sacrificio, aquellas cajas de cartón que creativamente se volvieron en auto, porque se llenan de magia, porque incluso hay familias que hacen ese recorrido caminando pues aunque no haya auto, hay mucho que festejar, hay mucho por lo cual estar contentos, hay tanto que celebrar.

La realidad que vivimos no es la misma que vive la persona que tengo a un lado
Ahí están los pequeños y pequeñas contentos, felices y orgullosos de completar una etapa que decir ‘difícil’ es quedarse corto, porque no ha sido nada sencillo para todos adaptarse a clases en línea cuando más de la mitad de la población no tiene acceso a internet, ha sido un reto seguir las clases por televisión cuando muchos hogares no cuentan ni siquiera con una, sin mencionar que hay familias donde hay más de un niño o niña en casa que necesita tomar clases; madres, padres, abuelos, tíos que salían de casa para buscar apoyo con los vecinos, salir de casa para pedir las tareas e incluso apoyarse los unos a los otros codo a codo con los maestros para explicar de la mejor forma un tema a los pequeños.

Es de aplaudir el esfuerzo de los padres de familia quienes de un día para otro redoblaron esfuerzos para que sus hijos e hijas pudieran completar sus estudios, quienes en medio de la incertidumbre no detuvieron la marcha y formaron equipo con los maestros y maestras velando siempre por el desenvolvimiento escolar de los pequeños del hogar.

Estas caravanas se hacen con el fin de reconocer el apoyo, la constancia, la dedicación que hicieron los padres durante el ciclo escolar, que estuvieron encerrados en la pandemia sin ir a la escuela presencialmente, para reconocer el esfuerzo de los alumnos, los padres de familia merecen ese reconocimiento. Hay familias que tienen hasta cuatro pequeños en la escuela y un solo celular para todos.

Vi autos hechos de cartón y no hay nada de qué avergonzarse. Es como decir ‘miren a pesar de todo aquí estoy’ cuenta para RCG Media Alina García, maestra de preescolar.

Buscar opciones para todos y todas
‘Profe mis papás no tienen coche’
El maestro Armando Tenorio, relata para RCG Media, la importancia de buscar opciones donde todos sean incluidos porque si el esfuerzo es colectivo ¿porqué dejar a alguien fuera solo por su contexto social o sus carencias económicas?
En la secundaria donde trabajo, se pensó en hacer una graduación virtual, pero vamos, no es justo para todos y todas, porque hay alumnos que por su contexto social no tienen acceso las 24 horas a una conexión de internet, entonces una graduación virtual los deja fuera en ese momento, se optó por una opción que sea justa para todos y todas

Tenorio nos cuenta que a pesar de que es difícil ofrecer una opción viable para todos y todas, no es imposible,
El apoyo de los padres es fundamental para complementar el proceso formativo, incluso antes de la pandemia. La pandemia potenció esos esfuerzos que como maestro presentó un gran reto que a pesar de que fue difícil fue posible sobrepasarlo.
Reconozcamos a los maestros y maestras quienes a diario buscaron las maneras para dar soluciones, de ponerse creativos en las clases, que abrieron camino para hacer llegar las lecciones diarias a sus alumnos y alumnas, porque no es fácil gestionar, coordinar, planear y ejecutar, porque a pesar de los comentarios despectivos como: ‘los maestros no hacen nada, solo mandan tareas’ la realidad es muy distinta. ¡Aplaudamos el esfuerzo y preocupación por ver las necesidades individuales de cada alumno y alumna!.

Hablemos de los alumnos y alumnas que ya no están, los que ya no volvieron porque en casa no alcanza, porque la realidad es que en algunos hogares se enfrentaron a la terrible decisión de: ‘o comes o estudias’, porque no todos tenemos las mismas oportunidades, porque así como hay gente que tuvo la fortuna de trabajar desde casa con el mismo salario, hay gente que de un día a otro lo perdió todo.
Reconozcamos que hay alumnos y alumnas que no volvieron a clases y no se debe a la flojera, a la apatía a la falta de esfuerzo o porque tengan tutores irresponsables, vamos a reventar esa burbuja de prejuicios que no nos dejan ver que lo que es para unos no lo es para otros.

Porque a pesar de las muertes que cobró (y sigue cobrando) la pandemia, a pesar del desempleo, el desbalance económico, el miedo a salir, la ola de depresión que surgió a raíz de la incertidumbre de no saber qué pasaría al día siguiente, aún queda mucho que celebrar.
Saltillenses se suman al esfuerzo
Es importante reconocer que en nuestra sociedad hay muchos contextos sociales y culturales que a pesar de que así como se dieron comentarios despectivos en redes sociales como: ‘Si no tienen carro para qué van’, resaltaron más los y las saltillenses que contagiados de esta felicidad y empatía, ofrecieron sus autos para que los niños y niñas pudieran asistir a las caravanas.

La empatía es un arma muy poderosa para lograr el cambio, el ver qué privilegios tenemos nosotros, que no tienen los demás y ofrecerlos para ayudar dentro de nuestras posibilidades.
Hoy me quedo con la tarea…las actividades escolares que propiciemos deberán ser pertinentes, inclusivas y basada en las posibilidades de todas las familias. Comenta la directora de un instituto saltillense en sus redes sociales.
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