La intérprete de Gira Que Gira publicó en sus redes sociales una extensa y melosa cátedra titulada “Te han mentido toda tu vida”, para decirle a sus seguidores que no deben desgarrarse intentando seguir el ejemplo de personajes inalcanzables, que lo único importante en la vida son las personas que te quieren. Diría que no soy nadie para juzgar, pero el arranque del texto me lo permite: “la historia siempre es la misma”. No, no todas las historias son iguales. Aunque la intención del mensaje es buena, peca de generalización.

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En resumen, dice que no debemos esforzarnos en lograr el éxito que tienen Elon Musk o Adele, que eso no es lo importante, “lo único valioso es el amor que recibes de unos cuantos”, o lo que es lo mismo: lo único que importan son tus fans. ¿Ven por qué tenía que meter mi cuchara?

Las estrellas, y aplica para los influencers, no se “preocupan” por sus seguidores porque les importen, sino porque no serían famosos sin ellos; sin su dinero o sus “me gusta” no comen. Suponiendo que el mal pensado es uno, que Lynda Aguirre Thomas genuina y desinteresadamente vive para hacer felices a los que la quieren ¿y los demás?¿los que no la quieren? Ok, digamos que se preocupa por todos ¿Jesucristo, eres tú?

Bueno, permítanme sobar un poco. Eliminado la generalización, el texto empieza bien: “desde pequeña o pequeño te comparan con otros o te ponen de ejemplo a personajes que parecen inalcanzables” y continúa: “cuando no logras ser el siguiente Elon Musk, o cantar como Adele, pareciera que no vas a ningún lado y que tu vida es un fracaso”. I feel you sis, I feel you. “Pasamos años valiosos intentando imitar a quienes parecen perfectos” ¡Clara! “Lo curioso es que, al final del día, no somos más que un maravilloso pero microscópico accidente irrelevante en uno de muchos universos infinitos”. Me pongo de pie.

Luego, como en canción de Emmanuel, “todo se derrumbó”, después de la reflexión sobre sus fans dice: “si tu tarea es limpiar pisos, salvar vidas en un quirófano, cantar en un escenario o construir naves espaciales, tu valor proviene única y exclusivamente de quienes te rodean y se preocupan por ti genuinamente”. ¡Chica!¡No!¡Tu valor proviene de ti!¡No de quienes ‘le dan like’ a tu vida!¡No, hermana no!¡Primero estás tú!

Esa trampa de anteponer los intereses de otra persona a los propios ya la pusieron los católicos hace mucho y recientemente la renovaron los life coach con su “lucha contra el ego”. Crearon un rebaño que no cuestiona dogmas, las personas que no se preocupan por sí mismas no hacen preguntas, solo sigue órdenes, digo “consejos de vida”. Con este mismo principio han surgido y seguirán surgiendo cultos ¿Será lo que busca la cantante?

Freud define el ego como la instancia psíquica con la cual la persona se reconoce y es consciente de su identidad; es el “yo”, el punto de referencia para los fenómenos físicos y el filtro entre la realidad, los instintos del “ello” (el núcleo de nuestro ser) y los ideales del superego (los pensamientos morales y éticos recibidos de la cultura). Por eso los coach que predican “la vibra alta” buscan destruir el ego, para dejar a sus seguidores sin defensas y controlar su núcleo, su mente.

Al anteponer el bienestar de los demás al propio,  se eliminan las metas de superación personal, algo que se podría ejemplificar con la maternidad patriarcal en la cual, según Esther Vivas, en su libro Mamá Desobediente, es un ideal que “oscila entre la madre sacrificada, al servicio de la familia y las criaturas, y la superwoman capaz de lograr todo compaginando trabajo y crianza”. Esta lucha es uno de los bastiones del feminismo, pero también una importante lección para todos. Como responde Juanga en su autoentrevista, “Si tú estás bien, yo también”. No se puede ponderar el valor propio con estándares, reacciones y sentimientos ajenos. Incluso la Biblia lo incluye en el antiguo testamento “amarás a tu prójimo como a ti mismo”, o como diría RuPaul “Si no puedes amarte a ti mismo, ¿cómo diablos vas a amar a alguien más?”.

Por ejemplo, no le puedes decir a alguien que vive y está acostumbrado a sufrir la violencia de su pareja celosa, que ya lo tienen aislado de su familia y que piensa que solo esa persona lo quiere, que lo que siente no importa, que lo que importa es su “tóxico”.

Y si el argumento va hacia “preocuparse por los sentimientos de los demás”, no podemos hacernos responsables de algo que no depende de nosotros, no puedes hacer que alguien se enamore de ti, se pueden hacer ver las compatibilidades, pero el sentimiento y la decisión son completamente personales. El estoicismo y el filósofo Erich Fromm abordan el tema.

Coincido completamente con la idea de que nos hacen creer “que si no terminas este viaje (vida) con millones de dólares en el banco o las paredes llenas de fotografías con ‘personas importantes’, entonces ‘no has hecho nada con tu vida”, pero entregar tu vida por los que te rodean también lleva al sufrimiento porque, al no tener el control de lo que sienten, no podemos hacernos responsables de ellos.

Lynda, sabemos que lo tuyo es cantar y que tenías las mejores intenciones con tu mensaje; nos emociona escuchar “A mil por hora” en el 90’s Pop Tour y deseamos que no te invadan de nuevo los ataques de pánico y la ansiedad, pero si quieres a tus fans, invítalos a quererse, a establecerse metas propias alcanzables y renovarlas constantemente, a ser su propio ejemplo y a ser felices con lo que sea que los haga felices.

Que conste, robándole la frase a Catón, yo no estoy criticando. Estoy diciendo, nada más.