México.- La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, afirmó que la eventual cancelación de la visa estadounidense a Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, constituye una determinación de carácter individual y descarta que el hecho genere un conflicto o rompimiento diplomático entre los gobiernos de México y Estados Unidos.

Durante su conferencia de prensa matutina de este martes 18 de agosto, la jefa del Ejecutivo federal sostuvo que la vigencia o retiro de dicho documento no condiciona el valor ni la reputación de la ciudadanía mexicana, señalando que, ante cualquier acusación, las instancias correspondientes deben presentar elementos de prueba.

Postura de la Presidencia sobre la relación bilateral y las visas
La mandataria mexicana dejó en claro que la administración federal no ha intercedido ni solicitado expedientes a las autoridades consulares o al Departamento de Estado respecto a las razones detrás de la revocación de visas a particulares.

  • Decisión individual: Sheinbaum subrayó que «la visa no define a un mexicano o a una mexicana», puntualizando que la expedición o cancelación de visados es un trámite personal entre los solicitantes y el gobierno de Estados Unidos, por lo que no constituye un asunto de Estado.
  • Sin investigaciones abiertas: La presidenta confirmó que no ha mantenido comunicación directa con López Beltrán y precisó que el gobierno de México no cuenta con pruebas o elementos probatorios que lo vinculen con la comisión de algún delito.
  • Sin rompimiento diplomático: Al ser cuestionada sobre el impacto en la agenda binacional, la jefa de Estado descartó fricciones con la Casa Blanca: «Esto de las visas es parte de eso. ¿Esto representa un rompimiento con Estados Unidos? No», aseveró.

Disputa política y respuesta a la oposición
Sheinbaum Pardo atribuyó el surgimiento de esta controversia a disputas de carácter político impulsadas por ciertos sectores dentro de Estados Unidos, enmarcados en el contexto del proceso electoral de ese país, advirtiendo que la soberanía mexicana no debe utilizarse con fines propagandísticos.

Asimismo, cuestionó las críticas emitidas por dirigentes de los partidos de oposición en México, señalando que el uso mediático del caso responde a la ausencia de una agenda política o proyecto propio frente al electorado.