México.-Tras un debate de ocho horas en el Senado, Morena, junto con sus aliados del PT y PVEM, logró 86 votos para aprobar en lo general la reforma que transfiere el control de la Guardia Nacional a la Sedena. La oposición, aunque crítica, advirtió que esta medida conducía a la militarización del país, una acusación que Morena rechazó repetidamente.
Omar García Harfuch, antes de asumir la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, defendió la necesidad de «continuidad» en la Guardia Nacional, argumentando que no se ha permitido que las instituciones de seguridad maduren debido a constantes cambios. Al igual que sus compañeros, Harfuch negó que la reforma implique una militarización.
El senador panista Miguel Ángel Yunes Márquez también rechazó la posibilidad de una militarización, destacando las capacidades de García Harfuch. Por su parte, Lilly Téllez, del PAN, acusó al gobierno de haber pactado con el crimen organizado y exigió a la presidenta electa, Claudia Sheinbaum, romper con ese pacto. Clemente Castañeda, de Movimiento Ciudadano, reiteró la postura de su partido en contra de la militarización, proponiendo una alternativa civil.
El PRI, representado por Manuel Añorve, criticó los fracasos del gobierno en materia de seguridad, mientras que la senadora morenista Ana Lilia Rivera defendió la reforma, cerrando su intervención con una canción. Luis Donaldo Colosio, en una ronda posterior, advirtió que la militarización debilita la democracia.
Adán Augusto López, de Morena, concluyó el debate llamando a dar una oportunidad a la profesionalización del trabajo policial, insistiendo en que la reforma no representa una militarización.
El dictamen aprobado establece que la Guardia Nacional, junto con el Ministerio Público y las policías, será responsable de la investigación de delitos, bajo la dirección de esta última. Además, otorga al Congreso la facultad para regular la participación del Ejército en tareas de seguridad pública y seguridad interior.







