España.— Un hombre de aproximadamente 30 años de edad se quitó la vida en el centro ante la mirada de una decena de agentes de Policía que lo apuntaban con sus armas mientras le insistían que depusiera de su actitud.
El hombre había sido visto corriendo desnudo por las calles con un puñal en la mano, los peatones y conductores dieron aviso al sistema de emergencias y hasta ocho dotaciones de la Brigada de Seguridad Ciudadana de la Jefatura Superior de Policía de Aragón. Precisamente los hechos se precipitaron con la llegada de los agentes, puesto que la autolesión se produjo cuando el sujeto los vio.
En plena rotonda de la plaza de Roma, el hombre se metió en el pequeño estanque que alberga, de apenas un palmo de profundidad, y allí comenzó a asestarse puñaladas en el pecho y abdomen hasta que cayó en el agua, ya teñida de rojo.
Conmoción y polémica
La escena fue contemplada por un gran número de vecinos y viandantes, además de por al menos una decena de efectivos policiales. Además de la enorme conmoción que ha causado, lo sucedido ha encendido una gran polémica alrededor de la actuación policial.
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Se critica su inacción y que se limitaran a rodearle solamente desde fuera del agua mientras le apuntaban con varias pistolas. Ningún agente llevó a cabo ninguna iniciativa con vistas a detenerle, ni le rodearon por detrás, ni llegaron a ingresar en el agua. Si bien la rapidez con que sucedieron los hechos no les dio la oportunidad de llamar al negociador del Cuerpo Nacional de Policía, que hubiera sido el encargado de intentar dialogar con el joven.
Por su parte, el sindicato policial Jusapol ha valorado la actuación de los agentes como «impecable». Sostiene que intentaron que el hombre depusiera su actitud mientras formaban un perímetro de seguridad para evitar que otras personas pudieran resultar heridas.







